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10 hábitos para una vida más consciente y con propósito

Los hábitos para una vida más consciente y con propósito son acciones que responden a un patrón de comportamiento deliberadamente programado; afectan a todas las áreas de nuestras vidas y determinan cómo hacemos uso de cada día. Si están bien programados, ellos facilitan mucho el trabajo de nuestra mente automatizando procesos virtuosos.

Todos hemos experimentado buenos y malos hábitos y, con seguridad, estamos trabajando para potenciar alguno de los primeros y tratando de dejar atrás otro de los segundos. ¿O no? ¡Y seguramente hemos aprendido que no hay nada tan difícil como luchar contra uno mismo!

Un hábito, bueno o malo, ha estado contigo al menos por un tiempo y puede requerir paciencia y dedicación dejar ir algo que se ha convertido en parte de ti. Sin embargo, si queremos vivir una vida más consciente y lograr los resultados que deseamos, es preciso cultivar aquellos que sean coherentes y armoniosos con la vida que queremos y los objetivos que nos planteamos. ¿Estamos de acuerdo?

Una vida consciente e intencional es aquella en la que elegimos cuidadosamente qué hacer y cómo lo hacemos para lograr ciertos objetivos y metas; no se parece a prender la televisión para ver algo que aparezca, sino que elegimos prender la televisión para ver lo que queremos o necesitamos. ¿Vale el ejemplo?

Una vida más consciente y con propósito se articula en base a principios claramente expuestos en la pantalla de nuestra mente, los cuales nos guían hacia la mejor versión de nosotros mismos.

En el sendero de una vida más consciente y con propósito 

A continuación, se presentan una serie de hábitos que pueden ayudarnos a mantenernos en el sendero de los parámetros que hemos determinado para una vida más consciente y con propósito.

¡Chequea los sistemas!

A veces, la dificultad somos nosotros mismos y no nos damos cuenta; esto simplemente ocurre porque somos inconscientes de un comportamiento, una creencia, un pensamiento o un hábito que nos hace autosabotearnos.

Es muy importante aprender a mirar primero con atención dentro de nosotros mismos antes de buscar a alguien o a algo para cargar las culpas por cualquier cosa que no vaya bien en nuestras vidas; es mucho más eficaz buscar nuestras propias debilidades y ponernos a trabajar nuestra tierra interior para mejorarlas. De paso, esto ayudará con nuestras relaciones mientras trabajamos en nuestros objetivos personales.

La introspección eficaz es un factor crucial de la inteligencia; la psicología lo llama inteligencia intrapersonal: es decir, nuestra capacidad de comprender nuestra vida interior y la de los demás. ¡Observarnos permanentemente de forma consciente, nos ayudará a desarrollar esta valiosa habilidad para alcanzar una vida más consciente y con propósito !

Afirma tus metas

Repetir frases cortas, como un mantra, que te recuerden aquello que es verdaderamente importante para ti, te mantiene enfocado; hazlo varias veces al día, ponte un recordatorio si es necesario, y esto mantendrá tus sentidos en aquello que es significativo y te aporta valor real para una vida más consciente y con propósito.

Roy T. Bennet, un reconocido autor inspiracional, afirmó:

Cuando haces lo correcto, obtienes la sensación de paz y serenidad. Hazlo una y otra vez.

Si ya hemos realizado nuestra tarea y tenemos claro nuestro propósito y metas ecológicamente planteadas, literalmente sabemos lo que es correcto para nosotros; afirmarlo una y otra vez sintonizará nuestra mente con ello de forma poderosamente creciente.

En todas las áreas de nuestra vida, por supuesto, pero debemos trabajarlas una a una. Tomemos nuestras metas como referencia para nuestros actos y hagamos siempre lo correcto. ¡Así de simple!

Hacer siempre lo correcto en función de nuestros objetivos vitales fortalece nuestro propósito y le da sentido a las razones por las que estamos en este mundo; al final del día, más allá de los resultados, estaremos en paz y encaminados hacia una vida más consciente y con propósito.

Aprender a decir que no

¡Qué maravillosa sensación! Recuerdo que yo era una persona muy condescendiente y un día dejé de serlo. ¡Fue realmente liberador! Me encanta complacer a las personas si implica un comportamiento que también es ecológico para mí y con el tiempo he ido aprendiendo a decir que “no” con firmeza y amabilidad creciente cuando no los es.

Aprender a decir “no” a aquello que no está en sintonía con nuestros objetivos, es una de las habilidades más útiles que podemos desarrollar; por supuesto, esto incluye decir no a tus propios caprichos, a tu familia, a tus amigos y a al resto del mundo.  Hazles conocer tus rutinas y prioridades y enséñales a respetarlas.

Por supuesto, en ocasiones nuestro tiempo, escucha y energía serán valiosos y necesarios para alguien cercano y estaremos allí para ellos; hay que aprender a distinguir el trigo de la paja y acudir cuando es importante. Por lo demás, cuando alguien llegue a quejarse del clima o de la inflación cuando estés disfrutando de tu trabajo de crecimiento integral, pon los límites rápidamente con la mayor amabilidad que te sea posible.

Aprender de cada experiencia desafiante

Los desafíos preceden algunos fracasos y también nuestras mejores victorias.

… bueno, fracaso, lo que se dice fracaso, podemos conversarlo. En primer lugar, no es factible lograr absolutamente todo lo que nos proponemos; luego, hay que comprender que cuando nuestras metas valen la pena, hay que tomar riesgos y estos conllevan resultados esperados e inesperados.

Por último, un fracaso sonado de tanto en tanto nos hace bajar de los laureles y fortalecer nuestro carácter desarrollando tolerancia a la frustración para aprender a recomponernos y darle para adelante nuevamente. ¿Si o no?

Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan.

Henry Ford

Para fracasar, primero hay que intentarlo y en el camino tener la fortaleza de no renunciar. ¡Hurra por los que fracasan y se vuelven a poner de pie!

En cualquier caso, escenario y resultado, todos conllevan el germen de grandes aprendizajes. ¡Y oportunidades para quien sabe aprovecharlos con una mente abierta!

Menos excusas y más fracasos te llevarán a la realización permanente del propósito de tu vida. ¡Así es! Los fracasos son las cicatrices de quienes tarde o temprano abrazan la victoria.

Escuchar más y hablar menos

Una de las herramientas del coaching es la escucha activa; se trata de una habilidad centrada en escuchar con atención a la persona con la que se mantiene una conversación; no se trata de estar elaborando una respuesta mientras permanecemos en silencio, sino en focalizarnos completamente en oír lo que nuestro interlocutor dice.

La mejor técnica de escucha activa es el verdadero interés; luego, podemos hacer un esfuerzo intencional para ponernos en el lugar del otro, ejercitando la empatía. Complementariamente podemos afirmar este comportamiento reforzando con expresiones breves como “bien” o “fenomenal”, que indiquen que estamos atentos; parafrasear a nuestro interlocutor o preguntar, también es un auspicio en este sentido. Siempre teniendo en cuenta el verdadero interés como punto de partida, de lo contrario es manipulación y un pase directo a una vida de insatisfacción.

Aprender a escuchar más y mejor facilita que aprendamos de los demás; obtendremos información valiosa, comprenderemos mejor a las personas y mejoraremos nuestras relaciones. Nuestras palabras ya no serán reacciones apresuradas, sino que iremos aprendiendo la importancia de tomarse tiempo para pensar antes de contestar.

Una comprensión más cabal del contenido y significado de una conversación, un debate o una discusión también es un patrimonio valioso de quien sabe escuchar activamente y esto no solo disminuye las posibilidades de un malentendido o conflicto, sino que además favorece las condiciones para buenos acuerdos de satisfacción mutua.

Mostrar aprecio genuino

La gratitud es la moneda de cambio de los prósperos del mundo y el secreto de la abundancia material y espiritual; agradecer los propios logros y crecimiento, así como la expresión genuina de los aportes de los demás, nos conduce hacia niveles crecientes de realización.

La gratitud nos enfoca en reconocer aquello que es bueno en nuestra vida y cual es el origen; nuestra atención fortalece un pensamiento y un comportamiento constructivo, mientras que nos ayuda a mantener la calma.

La investigación ha venido acumulando evidencias que los beneficios no solo son emocionales y espirituales, sino que además mejoran nuestra salud física.

Si la gratitud fuera un medicamento, sería el producto más vendido en el mundo que serviría para el mantenimiento del órgano principal en cada sistema.

Dr. P. Murali Doraiswamy

Estrés, depresión, recuperación emocional o procesos inflamatorios, son algunos de los resultados concretos en los que la ciencia médica ha acumulado evidencia de los beneficios de la gratitud para nuestra salud. ¡Y sin efectos secundarios ni contraindicaciones!

Una vida consciente e intencional, guiada plenamente por nuestro propósito, es imposible si uno es ingrato: la gratitud es la brújula que nos indica el camino correcto.

Premiarnos por el trabajo bien hecho

Darnos una gratificación para celebrar la tarea bien realizada es una forma de decirnos a nosotros mismos que la vida tiene valor aquí y ahora; parar, disfrutar y reconocer que lo hemos hecho bien nos permitirá acumular fuerzas, empoderarnos y entusiasmarnos para lo que tenemos por delante.

A propósito, ¿te has puesto a pensar lo que significa y representa el “entusiasmo”? El filósofo y ensayista José Antonio Marina se aproxima con las siguientes palabras:

“Creo, como creían los antiguos griegos, que el entusiasmo es un don del cielo, o sea, una suerte recibida que conviene proteger. La etimología de la palabra es iluminadora: en-theós. Sentirse poseído por un dios. A su vez, la palabra theós tiene su propia etimología: “lo enérgico”, “lo poderoso”. Cuando comencé mis aventuras de espeleología etimológica, me sorprendió saber que la palabra dios, antes de ser un sustantivo, fue un adjetivo: lo divino. Una propiedad maravillosa que tenían ciertas cosas. Los hindúes mantienen este significado y por eso veneran a tres millones de dioses, es decir, a tres millones de cosas divinas. ¿Cómo no va a ser divina la capacidad de una jarra para mantener el agua? ¿Cómo no va a ser divino que las cercas retengan a las ovejas? Y los hititas adoraban al dios Telepinu, la divinidad que hacía que las causas produjeran los efectos debidos. Temían que, si ese dios desapareciera, la hierba dejaría de crecer, las vacas dejarían de dar leche, y el sol no volvería de su nocturno viaje al mundo oscuro.

Y, en un artículo publicado en el año 2012 en el periódico La Vanguardia, más adelante continúa:

Nos llena de entusiasmo seguir una pista, sentir que la huella de la presa se intensifica, que estamos cerca de conseguirla, que los indicios convergen. Ya no es sólo la pisada, ni el olor, sino que hay una guedeja prendida en un espino. El espiritualísimo Platón ya dijo que el enamorado de la verdad era como un perro cazador. Y el carnalísimo san Agustín lo dijo más espiritualmente: somos como ciervos en busca de la fuente. En mi caso, mi entusiasmo se debe a que creo que he encontrado la respuesta a un problema cuya solución buscaba desde hace años. ¿Qué es la inteligencia? Las primeras respuestas dijeron que era la facultad de conocer. Pero, pronto se supo que la emoción llega donde no llega el conocimiento. “De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda”, dijo Baltasar Gracián. Ahora, tengo la convicción de que la función principal de la inteligencia es dirigir bien el comportamiento, aprovechando adecuadamente el conocimiento y la emoción.

Cada vez que logres un objetivo, termines una tarea o tengas un día productivo según lo planeado, recompénsate con alguna especie de palmadita en la espalda. No solo te hará sentir bien, sino que, además, te mantendrá entusiasmado y motivado mientras reconoces los buenos frutos de tu dedicación.

También es una forma de animarnos a seguir cultivando buenos hábitos; haz de la celebración, aunque sea austera y pequeña, un hábito cotidiano que fortalecerá tu vida con propósito e intencionalidad.

Pantallas las justas y necesarias

Las redes sociales, la televisión y los juegos pueden ser adictivos; limita su uso a lo estrictamente necesario por tu trabajo y algo de esparcimiento si quieres, pero no permitas que te quiten energía o te evadan de lo que realmente importa en tu vida. ¡Procura ir registrando los puntos de equilibrio!

En lugar de ello, puedes cultivar la lectura; si, incluso ante una pantalla. Sin embargo, un buen libro de los de antes, te brinda una experiencia mucho más inmersiva y sin la tentación escapista de una tablet o el smarthphone; no se si es mejor o peor, pero es una experiencia diferente y eso siempre resulta enriquecedor.

Cuando lees, reafirmas que tu crecimiento personal es importante para ti; si te excusas con evasivas como que no tienes tiempo para leer, que no te gusta o que es aburrido, simplemente haces lo contrario y el mensaje que te das a ti mismo deja en claro el poco interés que pones en tu formación.

Descansar cuando es necesario

El descanso adecuado es parte de la eficiencia, la felicidad, la salud mental y el bienestar físico; tu cuerpo y tu mente necesitan descansar.

A veces le robamos horas al descanso y nos quedamos despiertos hasta tarde tratando de terminar una tarea, sin embargo, nuestra eficiencia se desmorona.

Tomarse un tiempo para descansar nos ayuda a refrescar nuestras mentes, a reponer energía y a darle tiempo a nuestro organismo para que se regenere; de este modo, cuando llegue el momento de volver a la tarea, nuestros cerebros funcionarán de manera más eficiente y productiva.

Descansar ayuda a nuestros músculos a recuperarse, reduce el estrés, nos da más energía y mejora nuestro estado de ánimo. Las plantas medicinales son grandes aliadas para mejorar nuestra calidad de descanso de forma segura; mi ebook, Plantas tranquilizantes, seguro te será de ayuda si lo necesitas.

Controlar nuestros gastos

Sin importar lo mucho o lo poco que ganemos, la buena administración es clave para la prosperidad económica; en este aspecto, las prioridades en nuestro consumo reflejan la calidad del gasto y este su aporte a nuestra realización. ¡Es una forma evolutiva de relacionarnos con el dinero! De esto depende la sensación de carencia o prosperidad que su uso y tenencia nos brinde.

Tener un presupuesto y controlar los hábitos de consumo nos ayuda a tomar consciencia en qué vale la pena gastar, que es lo que nos da satisfacción y que no.

A medida que dominamos cómo controlar nuestros hábitos de gasto, se vuelve más fácil alcanzar nuestras metas financieras; mucha gente dirá que “el dinero no hace la felicidad”, y llegado a cierto nivel de prosperidad puede ser, pero es más difícil que esta llegue si no podemos pagar el alquiler, brindar una buena educación a nuestros hijos o adquirir alimentos de calidad para cuidar nuestra salud. ¿Sí o no?

Procurar la satisfacción cómoda de nuestras necesidades básicas facilitará la realización de una vida más consciente y con propósito.

Si deseas profundizar, te recomiendo leer Vivir con propósito.

Pablo de la Iglesia

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