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Frutarianismo, una variante del veganismo

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No es mi intención promover una escuela de salud natural, sino más bien mostrar que hay opciones y que todos tenemos el desafío de encontrar nuestro propio camino, aquel que nos vuelve íntegros, felices y plenos.

Si buscamos entre los grandes atletas, encontraremos todo tipo de dietas exóticas. Por ejemplo, el nadador estadounidense Michael Phelps ha ganado más medallas olímpicas que nadie y nos resultaría difícil entender como lo ha hecho: consume más de 8000 calorías por día. Y gran parte proviene de McDonald’s. ¡No te lo recomendaría jamás!

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¿El veganismo puede salvar al planeta?

¿El veganismo puede salvar el planeta?

El veganismo puede salvar al planeta, también puede destruirlo. Y lo mismo ocurre cuando optamos por un estilo de alimentación omnívoro.

¿El veganismo puede salvar al planeta? Pienso que el secreto, más allá de nuestro estilo alimentario elegido, es desarrollar una cultura regenerativa.

Me encanta el veganismo como recurso; en mis libros siempre lo he recomendado como una de las mejores alternativas para cuidar la salud.

Pero me entristece cuando se hace de ello una religión basada en dogmas típicos, absurdos e incuestionables.

Uno de ellos, que circula con fuerza, es:

El veganismo puede salvar al planeta del calentamiento global.

Esta es una verdad a medias y, si la tomamos literalmente, únicamente cambiaremos un monocultivo mental por otro.

Hay que estar atentos al discurso que normalizamos, de lo contrario, nos libraremos de unas creencias para caer presos de otras.

Es posible, por supuesto, que el veganismo puede salvar al planeta. Especialmente cuando se practica un veganismo que abraza también la búsqueda de la salud. El diseño de la naturaleza ha dispuesto que salud y ecología vayan de la mano.

Lamentablemente, con frecuencia no es así y es tan solo una mirada apresurada e improvisada.

No hay verdad, tan solo percepción

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables para establecer contrastes.

Si estás dando los primeros pasos debes preguntarte:

  • ¿qué veganismo?
  • ¿comparado con qué? 

No te voy a mentir, personalmente me planteo una alimentación consciente y estas preguntas no son más que un ejercicio, casi un entretenimiento.

Sin embargo puedo observar que para muchas personas son muy importantes; necesitan protocolos, aún no están preparados para el libre albedrío.

Si dejas de identificarte con una filosofía puedes buscar las respuestas con integridad de acuerdo a valores personales identificados y en tu propia escala; ellas llegarán y en muchas ocasiones serán diferentes según los escenarios diversos que te toque ir viviendo.

Si realmente aún deseas abrazar el veganismo por razones filosóficas, perfecto. Tan solo ten presente que no tienes necesidad de justificarlo científicamente y mucho menos con hipótesis mezquinas e interesadas.

Tan solo eliges que no deseas comer animales y punto.

Ahora bien, si lo que buscas es proteger a los animales, el asunto es diferente.

Si desayunas leche de soja con galletitas industrializadas, la diferencia no está en los animales sino en cuales animales. Es decir: los que te comes, los que mueren para producir lo que comes, los que mueren por los desechos de lo que comes.

¿Comprendes la diferencia?

Únicamente buscamos cómplices. Y compartir la culpa.

Y no estoy juzgando, únicamente planteando el asunto como es.

Ignominiosos ultraprocesados

Los ultraprocesados son más dañinos para el planeta, la salud y los animales que comer un huevo agroecológico o carne de pastoreo.

En «La confusión vegana» hemos visto que el veganismo vacío de razón y cuestionamiento, puede ser otra forma de destrucción debido al consumo de alimentos ultraprocesados y sus desechos.

El veganismo puede estar edificado sobre hábitos desastrosos para la salud si optamos por ultraprocesados. Además encontramos que son contaminantes para el planeta por sus envases descartables y pésimos para los animales que los confunden con alimentos o son atrapados por ellos.

¿ Si o no?

Definitivamente, un churrasco de carne regional de pastoreo con ensalada y un vaso de agua con limón es mucho más sano para el cuerpo, el planeta y los animales que una milanesa de soja Granja de Sol con mayonesa Hellmans Coca Cola Zero. ¿O no?

Todos alimentos muy veganos y que muchos practicantes en modo secta celebran mientras hacen un escrache a unas familias que comen tranquilamente en una parrilla de Buenos Aires.

No, no es una perogrullada, nada más navegar un rato por las redes sociales para encontrarse con gente a raudales que abrazan estos hábitos y tienen un insoportable discurso moralizador y despreciativo contra los «abominables comedores de carne».

Comportamiento anormal seguramente predispuesto por carencias de B12, ácidos grasos esenciales y otros nutrientes escasos en sus dietas ultraprocesadas.

¿El veganismo puede salvar al planeta? En este caso, NO.

Esclavos de nuestras creencias

Podemos comer de muchas maneras y estar saludables, pero no podemos vivir comiendo ultraprocesados y tener buena salud.

Estos pensamientos son tan reduccionistas como aquellos que todavía insisten en que si no comemos carne o derivados animales nos faltarán proteínas, hierro, B12 o vaya a saber que.

Ya sabemos que tanto la producción animal como vegetal a escala industrial, sin consciencia ambiental y al servicio del consumismo zombi, son las puertas al desastre.

Entonces, ¿el veganismo puede salvar al planeta? SI. ¿Y a destruirlo? TAMBIÉN.

¿Puede el consumo de carne contribuir a destruir el planeta? SI. ¿Y a regenerarlo? TAMBIÉN.

Es una cuestión de enfoque productivo y actitud de consumo; en absoluto una guerra de fanáticos procurando imponer sus medias verdades.

Por eso afirmo que hay una guía trascendente a estas visiones: CULTURA REGENERATIVA.

Cultura regenerativa

La cultura regenerativa es una cuestión de actitud ante la vida que no se limita a nuestra forma de comer.

Simplemente, para despertar el sentido crítico y racional, veamos que hay formas de ser omnívoros que son mucho más sustentables y compasivas. De manera particular si miramos lo que más importa: la tierra como un organismo único e indivisible.

No se trata de seguir siendo parásitos que comen carne o que comen vegetales, se trata de dejar de ser parásitos del planeta.

Para ello hay que subirse a una verdadera escalada virtuosa de consumo evolutivo que habilite una cultura regenerativa del medio ambiente.

Les dejo una conversación entre el Dr. Mercola y Joel Salatin, autor del libro «Esto no es normal». Sin intención de convencer de algo, simplemente para pensar y abrir nuestras cabezas para que funcionen mejor.

Concluyo el artículo sin concluir mi pensamiento

Entonces, ¿el veganismo puede salvar al planeta?

El veganismo bien entendido es una valiosa herramienta para salvar al planeta, definitivamente no la única y no siempre.

Hay otros modos de hacerlo y bienvenidos sean todos, porqué si hay algo que fortalece el jardín de la vida es la diversidad .

El secreto más importante está en los alimentos frescos e integrales.

Mejor si son agroecológicos.

Y aún más si son regionales.

La mirada que nos brinda el concepto de cultura regenerativa puede ser de gran ayuda para discernir con más eficacia.

Pablo de la Iglesia

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La confusión vegana

La confusión vegana

La confusión vegana aporta más a la confusión de siempre que veganismo transformador y evolutivo.

En los últimos tiempos, la sociedad se ha visto afectada por la polarización y el surgimiento de nuevas formas de fanatismos. Resurgen los extremismos por doquier y los estilos de vida potencialmente saludables también se han visto contaminados por esta anarquía ideológica; anarquía ideológica que, en lugar de trascender las grandes ideologías y expandir la consciencia, nos tiende a focalizar en reductos más pequeños y excluyentes.

Vemos también la exacerbación de una manifestación de una subcultura vegana que ha apelado a metodologías de escrache a quienes eligen un churrasco, un huevo o una pizza. Una minoría ruidosa y desagradable, pero una minoría al fin.

Si analizamos en detalle los hábitos de estas personas, en general no son auténticos veganos; a lo sumo meros creyentes en un ídolo que no conocen y al cual le rinden culto con oraciones y tributos de leche de soja ADES, galletitas OREO y otros desechos de la industria alimentaria.

El veganismo debería estar enfocado en crear salud; es completamente ridículo rendirle culto a alimentos que fomentan la destrucción planetaria.

¿Esto es realmente compasivo?

Pensando en la confusión vegana, se me ocurre una pregunta para los comedores de milanesas de soja transgénica y mayonesa Hellman’s «sin ingredientes animales»:

¿Cual es el propósito de salvar una vaca, un pollo, incluso el embrión de un pollo, si con esos hábitos se destruye la Madre Tierra que es la forma de vida que nos sustenta a todos?

La confusión vegana

¿Esto es vegano? Yo diría que aquí no te comes directamente un animal, pero si incluimos al veganismo dentro de las corrientes naturistas y su espíritu armonioso con la naturaleza, definitivamente no lo es.

Separando la paja del trigo

Entonces: es vegano pero no es naturista. Es vegano pero no es sano. Es vegano pero no amigo del medio ambiente. Y, si lo miras bien: es vegano pero no es compasivo con los animales.

Yo no tengo interés por juzgar ningún comportamiento, simplemente poner las cosas en su lugar y desacreditar argumentos de fanáticos portadores de una supuesta superioridad moral.

Sobre esto nos hemos explayado un poco más en ¿El veganismo puede salvar al planeta?

Comerte una ensalada de vegetales frescos producidos por ti o adquiridos en la verdulería, es naturista y vegano.

Comerte un churrasco o un huevo de gallina feliz, es naturista y constituyen alimentos que definitivamente pueden entrar o no en un enfoque terapéutico de naturopatía alimentaria. Especialmente si el churrasco es producido dentro de un sistema de agricultura regenerativa como la que propone Joel Salatin en su libro «Esto no es normal» (Diente de León).

¿Ultraprocesados veganos?

Comerte una Hellmann’s de la refinería industrial no le aporta nada a tu organismo. Sus desechos van a contaminar mares y ríos dañando la integridad de los animales marinos. Dañan la tierra y comprometen la integridad ambiental por décadas.

Los ultraprocesados no tienen nada que ver con el veganismo, el espíritu naturista, la conciencia ambiental y el respeto a la naturaleza -la madre de todos los animales que los veganos pretenden proteger-. ¿Es vegano? Puede ser si consideramos vegano a quien no se come un animal y lo exculpamos del impacto de sus desechos. Es vegano pero desprovisto de todas las buenas virtudes del buen veganismo.

Este posteo tuvo más de 1100 «me gusta», muchos más que otros en el mismo grupo de Facebook. Esto que indica que la percepción distorsionada está muy extendida, no es un hecho aislado y debe ocuparnos seriamente a los que trabajamos por el equilibrio mancomunado de la salud y el medio ambiente.

La confusión vegana

Alimentación consciente

Repito, no es mi intención hacer un juicio de valor sobre este comportamiento; cada uno coma que coma lo que quiera.

Simplemente digo: esto es dañino para la salud, aún más para el medio ambiente y dista de ser compasivo con los animales.

Mucho más dañino que un churrasco de pastoreo, agroecológico y de producción regional. ¡Pero mucho más! Y si ese churrasco es consumido por personas conscientes que valoran la calidad por sobre la cantidad, ¡mejor aún!

Frugalidad y calidad es una excelente fórmula para mejorar la salud, cuidar el planeta y ser respetuosos con toda la vida.

Luego, se vegano, macrobiótico, paleolítico, ¡lo que quieras! Encontrar nuestro mejor estilo alimentario es un hermoso desafío en el que me encanta acompañarte.

Con comida sana y de verdad. Y sin ninguna pretensión de superioridad moral.

Si te cuida a ti, cuida al planeta. Si cuida al planeta, nos cuida a todos los que vivimos en el.

Pablo de la Iglesia

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Espirulina, B12, veganos

Espirulina, B12, veganos

¿Es la espirulina una buena fuente de B12?

La vitamina B12 (o cobalamina) es la vitamina cuya obtención más ocupa a quienes realizan dietas veganas puesto que es complicado encontrarla en alimentos de origen vegetal.

Sin embargo la espirulina es una excelente fuente de B12 y va muy bien con este estilo de vida.

Polarizaciones absurdas en torno a la espirulina

En algún momento se ha cuestionado su biodisponibilidad en el ser humano dada la existencia de una molécula análoga a la B12 que interfiere en los valores de análisis y esta presente en esta microalga.

Sin embargo, los estudios científicos específicos han determinado la presencia de al menos 20 a 40% de la B12 biodisponible para el ser humano sobre el total de las moléculas de la familia de la B12 presentes en la espirulina.

El asunto está resuelto y con tan solo uno o dos gramos de espirulina se cubren las necesidades de la misma.

En todo caso, no es necesario hilar tan finito y podemos agregar uno o dos gramos más para mayor seguridad; al menos durante algunas semanas en varios periodos de choque suplementario.

Como vemos, no hay verdad en los extremos y, como es frecuente en la ciencia de la nutrición, no se trata de todo o nada.

Otras fuentes de pequeñas dosis de B12

Agreguemos que, aún en las dietas más estrictamente veganas, hay otras fuentes potenciales de B12.

Citamos el miso, la salsa de soja, algunas setas como el shiitake y la melena de león, las conservas vegetales fermentadas con ácido láctico como el chucrut o el kimchi, algunas variedades de levadura dietética o el alga chlorella.

Amén de un intestino saludable, por supuesto, que luego de una dieta vegana bien hecha durante un tiempo, empezará a producir pequeñas cantidades de la vitamina.

¡Ojo! Siempre hablamos de una dieta vegana saludable, o sea naturista; el veganismo supermercadista que es altamente tolerante con los ultraprocesados es una cultura para el desastre total. ¿Se entiende, verdad?

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En cualquier caso, algunas personas que han vegetarianizado la dieta están dispuestas a aceptar sin ningún conflicto el consumo de dos o tres huevos a la semana o incluso una cucharada diaria de polen; esto ayudará a cubrir toda la necesidad de B12 y es un refuerzo muy importante que brinda un margen de seguridad.

Eso si, enfatizo que, si vamos a comer huevo para aprovechar sus valiosas propiedades sin adquirir las consecuencias negativas de los excesos típicos, estos tienen que ser de producción orgánica proveniente de gallinas de pastoreo.

Caso contrario recomiendo evitarlos, fortalecer la estrategia anterior y, eventualmente si necesitamos hacerlo para nuestra tranquilidad, consumir un complemento de B12 de buena calidad, aumentar la cantidad de espirulina o ambas.

Suplementos de B12

¿Y porqué no lo solucionamos fácilmente con un suplemento? No tengo ningún problema con los suplementos de síntesis, de hecho tengo unos cuantos sobre mi escritorio y los tomo gustoso como complementos de mi estilo de vida saludable o con fines terapéuticos.

El punto es, que si a priori aceptamos que es imposible obtener B12 de fuentes vegetales naturales, debemos asumir que el veganismo estricto no es un estilo de alimentación para el que nos haya preparado la evolución. ¡Pero definitivamente no es así!

A esto agrego que el conocimiento que tenemos es limitado, seguramente hay algunos otros aspectos que tenemos descubiertos y ponemos en riesgo nuestra salud. Mi premisa es que si la naturaleza no brinda un soporte integral de mínima, nuestro enfoque no es adecuado.

Por supuesto, no tengo respuesta definitiva y cada uno debe elegir donde pararse en función de la información.

Yo he sido vegano muchos años y me ha ido bien tomando altas dosis de espirulina; he sido vegetariano y me ha ido muy bien también; y hoy tengo un estilo de alimentación consciente que procura hacer lo mejor posible con los alimentos disponibles y me sigue yendo bien.

No creo que haya una forma mejor o peor, cada enfoque tiene puntos fuertes y puntos débiles, pero en todos se puede elaborar un programa saludable.

Es decir, el de la B12 y los veganos es un tema que amerita cierta atención pero de ninguna manera el dramatismo habitual que algunos sectores de la vieja guardia sanitaria intentan promover con viejas supersticiones que solo conducen al miedo y la parálisis. ¡Estemos tranquilos y elijamos alimentos reales con variedad dentro de nuestro estilo de vida!

Productos recomendados

Los siguientes productos son algunos de mis preferidos para el mercado europeo; en caso de no acceder a ellos por vivir en otras regiones, servirán de referencia para adquirir versiones locales en dietéticas.

  1. Espirulina ecológica en polvo Anastore
  2. Espirulina ecológica Anastore
  3. Espirulina ecológica premium Aldous Labs
  4. Espirulina orgánica en polvo My SuperFoods

Pablo de la Iglesia