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Protectores solares naturales

Protectores solares naturales

Los protectores solares naturales son un recurso para aproximarnos al sol de manera inteligente y consciente.

Ya vamos tomando consciencia que no es una cuestión de todo o nada y que cuando se trata de sol, hay que saber aprovechar sus propiedades salutíferas con inteligencia. Y sentido común.

Una de las percepciones que se han generalizado gracias al incansable trabajo de muchos divulgadores de buena información para la salud, es que la era de los protectores solares tal como los conocemos ha generado más perjuicios que beneficios y está llegando a su fin; bueno, debería…

Aún queda mucha gente desinformada -incluyendo profesionales de la salud- pero este recurso ya está, o debería estarlo, en desuetudo. Sin duda es imperativo cuidar la piel, pero este no es el camino, la inmensa mayoría de los protectores solares vienen repletos de sustancias químicas tóxicas que incluso fomentan aquello de lo cual pretenden protegernos: el cáncer de piel. ¡Y por el simple hecho de repeler los beneficios del sol!

Como si esto fuera poco, la oxibenzona, una sustancia utilizada de manera generalizada en los protectores solares por su capacidad para absorber la luz, estaría matando los arrecifes de coral maduros y, en su etapa de desarrollo, afectando su ADN provocándoles deformidad. Como consecuencia de ello ya hay un fuerte movimiento científico y ciudadano reclamando su prohibición.

La misma oxibenzona también penetra en nuestros tejidos a través de la piel y actúa como disruptor endocrino generando -o predisponiendo- a todo tipo de trastornos hormonales; los protectores solares naturales son una demanda urgente para proteger tu salud integral.

Lo dice la FDA, lo dice la IARC

Las normas de seguridad de protección solar de la FDA, ya en el 2007. afirmaban:

“La FDA no tiene conocimiento de los datos que demuestran que el uso de protector solar como método exclusivo ayude a prevenir el cáncer de piel.”

Es decir, claramente nos están diciendo que no sirve para nada, y, agrego, además, que son tóxicos y nocivos. ¡Y quieren igual!

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) concuerda con esto y recomienda ropa de tejidos naturales, sombreros y sombra como principales obstáculos a la radiación UV y sostiene que “los protectores solares no deben ser la primera opción para la prevención del cáncer de piel y no deben ser utilizados como el único agente para la protección contra el sol”.

¿Lo sabías? Convengamos que son expresiones de dos organizaciones muy conservadoras y proclives a sostener el statu quo del sistema sanitario.

Alternativas naturales

Los tóxicos en los bloqueadores solares y la importancia del sol para gozar de buena salud y bienestar son hechos fácticos. Aun así, mucha gente sigue consultando sobre que sustancia pueden utilizar para reemplazar el protector solar y, realmente, los mejores recursos son ropa de tejidos naturales, gorras con viseras, gafas de sol y sombra; en cuanto a los cosméticos bloqueadores con ingredientes tóxicos: los venenos no se reemplazan. ¡Y punto!

Pero procuraremos ampliar las opciones, aunque sabemos de antemano que la insatisfacción, el miedo y la ansiedad son enfermedades de la mente que no se curan con más conocimiento sino dejando de ser un obstáculo para que la inteligencia pura nos atraviese.

¿Cómo? Observa a tu perro y a tu gato, ellos comprenden inmediatamente lo que les conviene sin siquiera leer el periódico. Pongamos el conocimiento al servicio de la inteligencia; ellos hasta prescinden del conocimiento y les va muy bien.

¿Qué es el Factor de Protección Solar (FPS)?

El Factor de Protección Solar (FPS) es un índice que sirve para calcular el tiempo máximo que una persona puede estar expuesta a la radiación ultravioleta (RUV) sin recibir una dosis de eritema mínima o enrojecimiento.

En primer lugar, si nuestra alimentación está basada en azúcar, alimentos industrializados, ultraprocesados, fritos, con edulcorantes y glutamato, nuestra primera línea de defensas contra los potenciales daños del sol, estará sin los recursos necesarios para mantener el equilibrio. Lo digo de otra manera: el sol no es lo que nos enferma, si nuestro estilo de vida es tóxico YA ESTAMOS ENFERMOS… al menos, le hemos abierto todas las puertas para que la enfermedad se apodere de nosotros.

Hay algunas sustancias que funcionan muy bien cómo protectores solares naturales -algunas más fáciles de conseguir que otras-; algunas tienen un nivel de FPS importante, otras menos potentes pero utilizadas con criterio son muy útiles y brindan beneficios agregados. Veamos.

Aceite de semilla de frambuesa

FPS entre 30 y 50 FPS; además contiene un valioso aporte de ácidos grasos poliinsaturados -Omega 3, 6 y 9-, antioxidantes naturales (tocotrienol, tocoferol, carotenoides). Proteger de los rayos ultravioleta, contribuye a mantener la salud de la piel, prevenir el envejecimiento prematuro y mantenerla hidratada.

Aceite de semilla de zanahoria

30 FPS; de milenaria presencia en la Medicina Tradicional China como vermífugo, antiséptico, hidratante de la piel o simplemente para masajes mezclado con otros vehículos portadores -aceite de almendras, jojoba, germen de trigo o coco-.

Aceite de Germen de Trigo

20 FPS; siempre es oportuno verificar que se trate de un aceite de primera prensada en frío para que aporte toda su riqueza en ácidos grasos esenciales, vitamina E, octacosanol…

Además de su característica como fotoprotector solar, el aceite de germen de trigo se utiliza como complemento coadyuvante en afecciones de la piel como la psoriasis, vitíligo o para reducir las estrías; como principio activo está presente en cremas antiarrugas, hidratantes, mascarillas faciales, champús, etc.

Aceite de almendras

FPS 5; es de uso común en cosmética y aromaterapia, sobre todo como vehículo de otros aceites esenciales; tiene propiedades reparadoras de la piel y el cabello.

Manteca de Karité

Entre 4 y 10 FPS. El árbol del Karité (Vitellaria paradoxa), conocido en África como el árbol de la mantequilla, brinda un fruto oleaginoso similar a una almendra o un maní rico en valiosas propiedades para el cuidado de la piel y el cabello.

Aceite de sésamo

Entre 4 y 10 FPS. Son reconocidas sus propiedades por las diferentes escuelas de alimentación saludable por su aporte de vitaminas A, E y complejo B, minerales como el manganeso, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre o selenio o una fuerte presencia de fitoesteroles que ayudan a reducir el colesterol elevado o el riesgo de algunas formas de cáncer.

En cosmética se utiliza como limpiador facial para retirar el maquillaje, para masajes faciales, como hidratante o aceite capilar; destaca por su poder hidratante intenso y duradero, así como su capacidad suavizante y reestructurante de las arrugas o estrías.

Aceite de coco

Entre 4 y 10 FPS. Su uso, aunque algo comparativamente costoso, se ha popularizado en la cocina dadas sus valiosas propiedades nutricionales y su resistencia a la cocción sin alterar los ácidos grasos que aporta.

Pero tiene una larga tradición en cosmética natural como mascarilla capilar, aceite corporal, bálsamo labial, desmaquillante, crema de manos, etc.

Como protector solar no tiene un nivel FPS muy elevado, pero si no vamos a pasar mucho tiempo en los horarios de más radiación -lo cual es lo más aconsejable SIEMPRE, aquí poco es bueno-, puede ser útil para todos menos para quienes tienen pieles extremadamente sensibles que deberán actuar con mucho cuidado; además, aporta sus propiedades regeneradoras y antioxidantes que le dan un valor extra. De acuerdo a, Cristina García, reconocida dermatóloga española, este recurso es una alternativa natural para protegerse del sol, evitar el enrojecimiento y las quemaduras: “el aceite de coco bloquea alrededor del 20% de los rayos UVA y no bloquea los rayos UVB, que son esenciales para la síntesis de la vitamina D”.

Aceite de cáñamo

Entre 4 y 10 FPS. Su uso en la cocina, sobre todo en crudo, viene popularizándose en los países donde está disponible dado su buen sabor y propiedades nutricionales.

Por su riqueza en ácidos grasos esenciales y minerales, se lo indica terapéuticamente en problemas como la artritis, el síndrome premenstrual, procesos inflamatorios, alergias…

En uso externo, directo o a través de preparados cosméticos, se utiliza para aliviar picazón, sarpullidos, hidratación de la piel y el cabello y como un suave protector solar en exposiciones moderadas.

Aceite de aguacate o palta

Entre 4 y 10 FPS. Con una elevada concentración de minerales (potasio, hierro, fósforo) y vitaminas (complejo B -en especial ácido fólico-, betacaroteno -provitamina A-, E o K), este alimento es un gran acompañante en nuestras ensaladas y otras recetas, así como un todo terreno en las dietas veganas o crudas donde forma parte de sopas, salsas, cremas, postres, etc.

En uso externo podemos usar una mascarilla de su pulpa o el aceite mismo para retrasar el envejecimiento y deterioro de la piel y el cabello. Si bien el FPS que brinda es adecuado para exposiciones moderadas al sol, también puede utilizarse después del mismo para tonificar la piel.

Aceite de oliva

Indispensable en nuestras comidas, el aceite de oliva también nos ayuda externamente a suavizar la piel y protegernos de los daños del sol, en especial por sus ácidos grasos resistentes al enranciamiento y su aporte de antioxidantes.

Puede utilizarse antes o después de la helioterapia, en forma exclusiva o como portador de otros aceites, esencias o principios activos.

Aloe Vera

¡No podía faltar! El gel de Aloe vera, ya sea obtenido directamente de la planta por nosotros o una presentación comercial de calidad, ayuda a bloquear hasta el 20% de la radiación solar; además, como es bien sabido, en uso interno o externo, tiene infinidad de usos terapéuticos, nutricionales y preventivos.

El tema de los cuidados naturales para proteger la piel es mucho más amplio, pero aquí hemos brindado unas herramientas básicas adicionales que, utilizadas con sentido común, serán de gran ayuda para seguir empoderando nuestra salud y dándole vida a nuestro bienestar.

Lo importante aquí es tener bien presente que el cuidado de la piel comienza desde adentro; el primer paso es una buena hidratación y un estilo de alimentación saludable. El uso de cosméticos, naturales o no, es un complemento que suma mucho más, si es aplicado sinérgicamente a las pautas de un estilo de vida fisiológico.

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El sol es tu mejor amigo

Protección solar natural

Pablo de la Iglesia

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Protección solar natural

Protección solar natural


Mucha gente me consulta sobre que sustancias pueden utilizar a modo de protección solar natural; realmente, para mucha gente aterrorizada por los medios de comunicación, es muy difícil abordar el tema de forma racional evaluando los riesgos y los beneficios del asunto.

Ya lo dijo un científico que, además era sabio:

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

Albert Einstein

Aunque es habitual recurrir a cremas con rangos potentes de factor de protección solar (FPS), cada vez más consumidores se cuestionan si es conveniente untarse la piel con preparados que pueden contener sustancias químicas como oxibenzona, dióxido de titanio o palmitato de retinol que son perjudiciales por sus efectos tóxicos acumulativos en nuestros tejidos. Incluso para el medio ambiente, o que, al menos, su seguridad es puesta en duda seriamente.

Realmente, la mejor metodología para lograr una buena protección solar natural son las camisas de tejidos naturales, las gorras con visera, los lentes de sol cuando es necesario y exposición moderada; sin olvidar en ningún caso que, así como puede dañarnos en exceso, el contacto moderado y pleno con el sol sobre nuestra piel y la exposición de nuestros ojos a su luz indirecta, son requisitos esenciales para mantener equilibrios de nuestro organismo que se han perfeccionado durante toda la evolución.

El sol no es tu enemigo: ¡es tu mejor aliado!

Los rayos de sol sobre la piel activan la producción de la forma de vitamina D metabólicamente más activa ayudando a prevenir un amplio abanico de enfermedades entre las que citamos problemas cardiovasculares, osteoporosis, diabetes, obesidad, infecciones, eczema, psoriasis, esclerosis múltiple, asma ¡y una lista que puede seguir varias líneas y se extiende cada vez más!

Un dato menos conocido es que la exposición solar favorece la liberación de óxido nítrico, el cual protege la salud cardiovascular y mejora el rendimiento deportivo. También ayuda a contrarrestar infecciones, ya que mejora la respuesta inmunitaria; esto pudo apreciarse incluso con menor riesgo de muerte por Covid-19 entre quienes tienen una mayor exposición solar. ¿Te explicaron esto las autoridades sanitarias durante la pandemia? ¡Claro que no! La ignorancia es lo que te mantiene impotente y dependiente de lo que te dan de comer de su mano.

La primera línea de protección solar natural

En cuanto a nuestros hábitos generales, lo primero que debemos atender es nuestra alimentación. Si esta está basada en azúcar, alimentos industrializados, ultraprocesados, fritos, con edulcorantes artificiales o glutamato monosódico, nuestra primera línea de defensas contra los potenciales daños del sol, estará sin los recursos necesarios para mantener el equilibrio ante estresores como el exceso de sol, frío o climas secos. No vamos a profundizar en los principios de alimentación saludable aquí, pero diremos que una alimentación inteligente donde abunden alimentos frescos, vivos e integrales como frutas, verduras, semillas, cereales, legumbres y algas, es fundamental, no solo para nuestro bienestar general, sino para proteger la piel desde adentro. ¡Tú primera línea de protección solar natural!

La adecuada hidratación de nuestro organismo impacta de manera decisiva en la salud de nuestra piel y su respuesta resiliente a los agentes estresores a los que se ve expuesta; de allí que aquel consejo tan repetido que invita a tomar por lo menos dos litros de agua pura vale la pena repetirlo una vez más. Luego, para que las células puedan retener y metabolizar eficientemente el agua, es importante el aporte de buenos ácidos grasos esenciales que, básicamente, obtendremos de los aceites de mesa de calidad -oliva o coco virgen extra, girasol o maíz primera prensada-, frutos secos -almendras, nueces, avellanas…-, semillas -lino, chía, cereales integrales y legumbres-, y si no somos vegetarianos, pescado de mar o huevos que sean de producción natural -evitando los de granja industrial-.

Fuentes de FPS natural

Hay algunos elementos que habitualmente utilizamos como alimentos o complementos, que también son valiosos instrumentos de una cosmética natural y saludable que brindan un nivel útil de FPS que nos permiten obtener resultados similares a las cremas de manufactura industrial sin sus potenciales efectos tóxicos; otras son menos potentes, pero que utilizadas con criterio son eficaces y brindan beneficios agregados.

Hay que aplicarlos previamente en una zona pequeña detrás de las orejas o en la parte interna del antebrazo para verificar que no tenemos una reacción alérgica a los mismos; luego podemos usarlos con criterio en el marco de una exposición solar que aumenta gradualmente y que siempre debe detenerse justo en el momento en que notemos el enrojecimiento de la piel. O antes, una vez que le hemos tomado el tiempo a los ritmos de nuestro cuerpo.

Entre los que son más potentes hay que mencionar los aceites de semillas de frambuesa y zanahoria, ambas superan el FPS 30+ y son además un aporte de nutrición extra para la estructura, firmeza y flexibilidad de la epidermis y la dermis por sus aportes de ácidos grasos esenciales Omega 3, 6 y 9 y antioxidantes como la vitamina E y los carotenoides.

El aceite de germen de trigo, con aproximadamente un FPS 20, además de ser un muy buen protector solar es de gran valor como complemento coadyuvante en casos de psoriasis, vitiligo y para reducir las estrías; como principio activo está presente en cremas antiarrugas, hidratantes, mascarillas faciales, champús, etc. Como todos los aceites, para que sus principios activos estén en su plenitud benéfica, verifiquemos que su producción sea de primera prensada en frío (PPF).

El aceite de avellanas, portador de una protección media en torno a un FPS 10, aporta ácido palmitoleico que permite una rápida absorción potenciando el efecto beneficioso de sus principios activos como las vitaminas A y E, así como los minerales calcio, magnesio y potasio; en uso externo ayuda a aliviar pieles dañadas, atenuación de cicatrices, cuidados del sol, labios resquebrajados y secos. En algunos casos se afirma que tiene un factor protección entre 30 y 50 FPS, pero en este caso refiere al que se elabora a partir de las flores del avellano y que es más difícil de conseguir.

Luego, como complementos de nuestro kit de protección solar natural, tenemos aceites que brindan menor protección, FPS entre 4 y 10; señalamos entre ellos almendras, sésamo, coco o palta, ideales para exposiciones más breves y pieles más curtidas de manera progresiva y/o durante todo el año. Mencionemos también la manteca de cacao y de karité, el aceite de oliva y jojoba o el aloe vera, los cuales solos o combinados con las otras sustancias mencionadas ayudan a diseñar soluciones integrales para nuestro cuidado neutralizando parte de las radiaciones solares nocivas y aportando valiosa nutrición regeneradora.

Y por último, no olvidemos los aceites esenciales de buena calidad como los de albahaca, menta o lavanda cuyo FPS cercano al 5 puede ser aprovechado combinando 5 a 10 gotas de cualquiera de ellos por cada 100 ml de alguno de los aceites recién mencionados; estos últimos se verán así enriquecidos y servirán de vehículo perfecto para nuestras esencias; hay otras que son afines con nuestra piel por su poder antiséptico, cicatrizante o regenerador que no tienen más que un FPS entre 1 y 3 pero que sumarán a una estrategia de protección esmerada de nuestra piel.

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Pablo de la Iglesia