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Ajo para la hipertensión

Ajo para la hipertensión

El ajo para la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares, es un aliado invaluable.

Habitualmente se observa que la hipertensión es una consecuencia inevitable de la edad. ¡No es así! El ajo te ayuda a evitarlo.

Un viejo estudio en el que se midió la presión arterial de miles de personas en el ámbito rural de Kenya donde aún guardaban una dieta tradicional basada en verduras, fruta, cereales integrales y legumbres, encontró que su presión arterial baja con la edad mientras que la de los habitantes de los países con alimentación industrializada aumenta.  ¡Esto quedó bien establecido hace 90 años con este estudio y otros que le siguieron!

¡Chau prejuicio! Los keniatas no son extraterrestres y si es válido para ellos, también lo es para ti. Veamos como los hechos dicen que el ajo puede ayudarnos a bajar la hipertensión y obtener una perfomance cardiovascular equivalente.

Ajo añejado

Un trabajo publicado en el 2010, realizado en la Universidad de Adelaida (Australia), analizó el impacto de cuatro cápsulas al día de un suplemento llamado extracto de ajo añejado durante tres meses a cincuenta individuos; los resultados pusieron en evidencia, una vez más, la utilidad del ajo para la hipertensión.

El impacto del consumo de ajo fue en promedio de 10mmHg más baja para la presión sistólica, es decir la presión que ejerce la sangre cuando es expulsada del corazón a los vasos sanguíneos.

Los participantes del estudio que ingirieron cuatro cápsulas de extracto de ajo al día se beneficiaron con una reducción de la presión arterial que los que recibieron un placebo no experimentaron; por supuesto, esto no es ninguna novedad para los naturópatas o para los terapeutas de medicinas tradicionales que desde hace miles de años recomiendan los beneficios del ajo para la salud del sistema cardiovascular, el cual también reduce el colesterol elevado, es antioxidante y antiinflamatorio.

Una de las empresas que se ha comprometido con el desarrollo de complementos de ajo añejado y una importante inversión en estudiar científicamente sus propiedades es Kyolic y su producto Kyolic Cardiovascular está en línea con el utilizado en este trabajo; la recomendación es consumir dos o más cápsulas al día con las comidas.

Kyolic Cardiovascular (AMZN ES)

Kyolic Cardiovascular (AMZN USA)

Kyolic Cardiovascular (AMZN AU)

Preparaciones caseras

De ninguna manera esto quiere decir que otros complementos basados en extracto de ajo o el mismo alimento no sean efectivos; incluso podemos preparar nuestros propios extractos de ajo macerando más o menos una cabeza de ajo en aceite de oliva virgen o un buen vinagre de manzana durante una o dos semanas; luego usaremos el preparado como lo hacemos habitualmente con el aceite o el vinagre.

El extracto de ajo del ejemplo anterior se obtiene durante tiempos más largos, tendrá algunas propiedades diferenciales y quizá sea una mejor opción para utilizar durante periodos concretos en los que buscamos un resultado terapéutico, pero nuestras elaboraciones caseras serán perfectamente útiles a modo de prevención y mantenimiento.

Otra forma de aprovechar las propiedades del ajo para la hipertensión es esperar diez minutos antes de cocinarlo o comerlo, esto activa la enzima que libera los compuestos antiplaquetarios.

Tampoco hay que descartar como opción el ajo en polvo. El Dr. Michael Greger, miembro del Colegio Americano de Medicina Legal (ACLM) y muy reconocido médico general especializado en nutrición clínica, afirma que consumir diariamente menos de un cuarto de cucharadita de ajo en polvo ha evidenciado en algunos estudios que los participantes parecían exhibir menos rigidez aórtica:

A nuestro modo de ver, esto se debe a que el ajo parece mejorar la función del revestimiento interno de nuestras arterias, lo que ayuda a que se relajen.
Pero los mecanismos de protección del ajo contra las enfermedades cardiovasculares son diversos e incluyen una combinación de efectos anticoagulantes, antioxidantes, que evitan la formación de coágulos y que reducen tanto la presión arterial como el colesterol.

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¿Ajo para la hipertensión? ¡Por supuesto!

¿Tú médico se ha burlado de ti cuando le has contado que cuidas tu salud cardiovascular con un suplemento de ajo? ¿Los «defensores de la ciencia» insisten en que se trata de supersticiones? ¡Mándalos a estudiar!
Y de paso cuéntales que la misma Comisión E (equivalente a la FDA USA pero en Alemania o, salvando distancias abismales, a la ANMAT en Argentina), lo indica el empleo en hiperlipidemias, arteriosclerosis, hipertensión arterial y en la prevención de problemas vasculares relacionados con la edad.

Tanto para la hipertensión, como para otras indicaciones del ajo, una excelente opción es el ajo negro:

Cada uno con su médico de confianza decidirá si el ajo para la hipertensión es suficiente por si mismo, si es mejor combinarlo con otras sustancias naturales como el magnesio o, en última instancia, recurrir a un fármaco. Pero claramente un enfoque integrativo que priorice el cuidado natural, tiene grandes ventajas comparativas.

Pablo de la Iglesia

Bibliografía

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El ajo contra el estrés 🧄

El ajo contra el estrés

Normalmente se asocia su consumo a beneficios cardiovasculares, antiinflamatorios o inmunoestimulantes, pero no es tan conocido el valor del ajo contra el estrés.

Así lo expresa el investigador japonés radicado en Estados Unidos, Dr. Benjamín Lau,en su libro “Ajo para la Salud”:

“En un estudio hecho por investigadores médicos en el Sakitama Hospital (Japón), comprendía dos grupos de pacientes hospitalizados. El primer grupo de 20 pacientes tomaron cuatro cápsulas de un extracto de ajo añejado (Kyolic) al día durante cincuenta días; los del grupo testigo tomaron un placebo durante el mismo periodo.

Al final del periodo de ensayo, el grupo del extracto añejado presentó una más rápida recuperación del agotamiento y menos quejas por fatiga después del trabajo manual.

Es interesante observar que los mayores de cincuenta años de edad se beneficiaron más de su ingesta en términos de resistencia a la fatiga, posiblemente porque los pacientes jóvenes poseían mayor reserva de energía.”

Antioxidante y antiinflamatorio

No debería extrañarnos esta propiedad del ajo contra el estrés, ya que este «medicalimento» tiene más de cuatrocientos compuestos químicos, entre los que destacan numerosos antioxidantes y antiinflamatorios; hoy sabemos que el control del proceso oxidativo e inflamatorio está asociado a una mejor respuesta del sistema nervioso y su mantenimiento eficiente a largo plazo.

Regulador de la serotonina

Por otra parte, hay estudios que han observado otro potencial mecanismo del ajo contra el estrés, ya que su consumo ayuda a regular la secreción de serotonina en el cerebro.

La serotonina es un neurotransmisor que ayuda a mejorar el estado de ánimo; cuando sus niveles son adecuados, nuestro sistema nervioso responde con sensaciones de placer, bienestar emocional y saciedad; cuando se halla en un nivel alto actúa como un tranquilizante, ayuda a dormir mejor, reduce la ansiedad, apacigua el hambre y alivia la depresión.

Por el contrario, cuando padecemos estrés, los niveles de serotonina se reducen; en este sentido, por supuesto, es mucho más lo que podemos hacer además de consumir ajo contra el estrés y podemos recurrir a plantas medicinales como valeriana, pasionaria o tila, nutrientes como el triptófano o melatonina, meditación, yoga, respiración, etc.

¡Sumar auspicios para la salud! Siempre sumar auspicios y procurar evitar las contradicciones como los alimentos procesados, el exceso de exposición a las radiaciones electromagnéticas, los noticieros catastróficos, las relaciones tóxicas, etc. Cuidemos nuestra salud de manera integrativa.

¿Cómo aprovechar el ajo?

Este estudio se realizó con una forma de ajo comercial, especialmente añejado durante largo tiempo cuyo nombre comercial es Kyolic; sin embargo, no debemos desalentarnos si el mismo no está disponible en nuestro país, pues seguramente el uso de otras presentaciones y formas de administración nos traerán una aproximación a sus beneficios.

Si bien doy fe de los buenos efectos del Kyolic, y aunque su consumo estuviera a nuestro alcance, personalmente recomiendo incorporar otras formas de consumo, tales como el ajo fresco, cocido, macerado en vinagre o un buen aceite, ajo negro, etc.

Por supuesto, las indicaciones generales son similares, sin embargo cada una de ellas aporta matices que contribuyen a mejorar nuestra salud. Recuerda lo siguiente: consistencia y flexibilidad.

La consistencia implica que, por ejemplo, si realizas un programa para reducir el estrés, puedes valerte de ajo, otras plantas medicinales y los aceites Omega 3 en un programa que los aporte sistemáticamente a largo plazo.

La flexibilidad te permite utilizar durante unos días el ajo fresco y luego lo puedes alternar con ajo negro o un suplemento como el Kyolic o similar; con las plantas puedes recurrir unos días a la valeriana y alternar con pasionaria, tila u otras; con los Omega 3 puedes recurrir a los de origen marino cuando necesitas más potencia y luego enfatizar con chía, lino o nueces.

¿Comprendes el concepto de consistencia y flexibilidad? Esto, si lo acompañas con un conocimiento creciente, te ayudará a comprender la respuesta precisa de tu organismo a cada estímulo.

La medicina natural es una disciplina cuyas bases se fundamentan en la ciencia, sin embargo, más allá de ello, y ante las limitaciones de nuestros conocimientos actuales, se completa como un arte en donde la sabiduría y la experiencia juegan un rol muy importante.

Si te gustan estos temas, te cuidas y deseas compartir estos conocimientos como un estilo de vida, te propongo que conozcas nuestro Diplomado en Coaching de Vida Saludable.