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¿Qué dicen las heces sobre nuestra salud?

¿Qué dicen las heces sobre nuestra salud?

Saber qué dicen las heces sobre nuestra salud es un recurso importante para evaluar permanentemente nuestra condición general.

La escala de Bristol

La escala de Bristol es un recurso práctico para que cada uno evalúe su materia fecal en la intimidad y obtenga valiosa información sobre su salud.

En la práctica clínica, puede resultar difícil evaluar las características de las heces de un paciente durante la historia clínica; a menudo, esto se debe a que los pacientes o sus cuidadores dudan en observar detenidamente cada deposición. Además, hablar de estos detalles puede provocar incomodidad en algunas personas, lo que dificulta aún más el proceso de evaluación.

La variabilidad natural en la forma y consistencia de las heces entre individuos es la norma; además, la presencia de diferentes diseños de inodoros puede dificultar la evaluación de sus características. La escala de Bristol es un sistema fácil y accesible para cuantificar la forma y consistencia de las heces, especialmente en relación con las molestias que el paciente pueda experimentar durante la defecación.

La recopilación de heces y su análisis en un laboratorio es impráctico en la clínica diaria, por lo que se busca un sistema de registro objetivo y sencillo que pueda ser completado directamente por cada uno y agilizar la recopilación de datos por parte del profesional de la salud.

La “escala de Bristol” es una herramienta desarrollada y validada en la Universidad de Bristol, que permite la descripción gráfica y descriptiva de siete tipos de heces según su forma y consistencia; esta escala ha demostrado correlaciones significativas con el tiempo de tránsito intestinal en varios estudios, lo que la hace útil en la práctica clínica, estudios epidemiológicos y ensayos clínicos.

Recientemente, se ha adaptado y validado la “escala de Bristol”, demostrando una buena concordancia entre la descripción transcrita de la forma de las heces y el dibujo correspondiente en la mayoría de los subtipos; sin embargo, se señalan algunas discordancias y sesgos en los resultados, lo que sugiere la necesidad de revisar y mejorar algunos aspectos de la escala para su aplicación en estudios sobre pacientes y la población general. En términos prácticos, esto implica que, cuando los datos no sean suficientes, es oportuno avanzar con análisis bioquímicos más específicos.

Tipos de heces según la escala de Bristol

Para saber que dicen las heces sobre nuestra salud, esta escala se desarrolló con fines de investigación, pero los médicos, nutricionistas y naturópatas la utilizan para ayudar a diagnosticar problemas como el estreñimiento; divide las muestras de heces en 7 categorías o tipos:

  • Tipo I: son las heces más duras y pequeñas que se presentan separadas; se pueden comparar con canicas o bolitas de conejo. ESTREÑIMIENTO IMPORTANTE.
  • Tipo II: son heces más grandes, grumosas y fragmentadas, a veces comparadas con una salchicha. ESTREÑIMIENTO LIGERO.
  • Tipo III: estas heces normales también tienen forma de salchicha o morcilla, pero con grietas en la superficie. NORMAL.
  • Tipo IV: son heces normales, blandas y lisas; son piezas grandes con forma de salchicha o serpiente y sin grietas. NORMAL.
  • Tipo V: son trozos de masa pastosa con bordes definidos. FALTA DE FIBRA.
  • Tipo VI: son heces blandas que todavía tienen cierta forma (imagina guacamole o helado suave). LIGERA DIARREA.
  • Tipo VII: es un líquido que toma completamente la forma de su recipiente. DIARREA.
art escala de bristol
Fuente: Wikipedia

Interpretación de la escala de Bristol

La interpretación de la tabla indica que los tipos 1 y 2 referencian el estreñimiento; los 3 y 4 son heces ideales, especialmente el 4, ya que son los más fáciles de defecar; la cinco indica falta de fibra; los tipos 6 y 7 son heces diarreicas.​

Dificultades para interpretar las heces

Cuando se trata de diferenciar entre lo que es normal y anormal (como entre el tipo II y el tipo III), suele pasar que aún los expertos tienden clasificar la misma muestra de manera diferente; esto significa que, aunque es fácil reconocer cuando una evacuación intestinal es extremadamente anormal (como el tipo I o tipo VII), incluso los expertos encuentran difícil determinar si una deposición es ligeramente anormal usando este sistema.

Esto no debe ser sobredimensionado, especialmente en el campo de la naturopatía, ya que ante la duda, podemos proponer cambios para mejorar el proceso digestivo y, de persistir la misma, recomendar que sea el médico el que indique un examen bioquímico más preciso para contar con más información.

Es común, también, que una persona tenga diferentes tipos de heces en momentos distintos; por ejemplo, en un estudio con mujeres que menstruaban, se observó que tenían más estreñimiento y diarrea durante la semana de sus períodos, y los números en la escala de formas de heces de Bristol también cambiaron más durante este tiempo.

La forma de las heces está relacionada con su movimiento a través del colon. Dado que el colon absorbe agua, cuanto más tiempo permanezcan las heces en él, más agua se absorbe, lo que las hace secas y difíciles de evacuar. Esto se refleja aproximadamente en los números de la escala de Bristol; es decir, las heces que se mueven más lentamente a través del colon son más propensas a salir como heces tipo I o tipo II. Además, la composición bacteriana del colon y las heces también cambia según la rapidez con la que se mueven a través del colon.

¿Es relevante el tamaño de nuestras deposiciones?

Observemos la escala de Bristol para comprender que las heces pequeñas pueden ser duras o suaves; ambas situaciones son comunes y comprenderlas es clave para mantener una buena salud digestiva.

Una cantidad reducida de heces, o heces del tipo I, pueden indicar una ingesta baja de fibra; la fibra, al ocupar espacio, atrae agua al colon y estimula el crecimiento bacteriano, contribuyendo a que las heces sean más grandes, suaves y fáciles de evacuar.

Las heces delgadas, similares a lápices, podrían ser una señal de advertencia de problemas graves como el cáncer de colon; sin embargo, es crucial tener en cuenta otros síntomas; las heces líquidas suelen ser el resultado de la diarrea o un exceso de líquido en el colon.

En casos de estreñimiento severo, puede ocurrir la impactación fecal, donde las heces se vuelven tan duras y grandes que se necesita asistencia médica para evacuarlas.

La cantidad de heces producidas varía entre poblaciones. Por ejemplo, las personas con dietas ricas en fibra, como los vegetarianos, tienden a producir mayores cantidades; en última instancia, entender estas señales puede ayudarnos a cuidar nuestra salud digestiva de manera efectiva.

El color de las heces

El color de las heces está determinado principalmente por la presencia de pigmentos biliares y otros componentes en el tracto digestivo; aquí hay algunos factores clave que influyen en el color de las heces:

  1. Bilirrubina: la bilirrubina es un pigmento amarillo producido durante la descomposición de los glóbulos rojos en el hígado; es excretada en la bilis y contribuye al color marrón característico de las heces normales.
  2. Presencia de sangre: si hay sangre en las heces, puede cambiar su color; la sangre roja brillante generalmente indica sangrado en el tracto gastrointestinal inferior, mientras que la sangre digerida puede hacer que las heces tengan un color negro alquitranado.
  3. Dieta y alimentos consumidos: algunos alimentos y colorantes alimentarios pueden afectar el color de las heces; por ejemplo, alimentos ricos en hierro pueden hacer que las heces se vean más oscuras, mientras que ciertos vegetales verdes pueden causar heces de color verde.
  4. Medicamentos y suplementos: algunos medicamentos y suplementos pueden influir en el color de las heces; por ejemplo, los suplementos de hierro pueden oscurecerlas, y los medicamentos con bismuto pueden hacer que las heces se vean negras.
  5. Condiciones médicas: en algunas condiciones médicas, como la enfermedad del hígado, la hepatitis, la cirrosis o la obstrucción biliar, el color de las heces puede alterarse.

Es importante destacar que las variaciones ocasionales en el color de las heces suelen ser normales y pueden estar relacionadas con la dieta; sin embargo, cambios persistentes en el color de las heces, especialmente si van acompañados de otros síntomas preocupantes, deben ser evaluados por un profesional de la salud para descartar posibles problemas médicos.

Los que flotan y los que se hunden

La flotación o hundimiento de las heces puede proporcionar algunas pistas sobre la salud digestiva, aunque no siempre indica un problema grave; aquí hay algunas razones comunes detrás de las heces que flotan o se hunden:

  1. Contenido de grasa: las heces que flotan a menudo pueden indicar un mayor contenido de grasa; esto puede deberse a la malabsorción de grasas, como ocurre en la enfermedad celíaca o en la intolerancia a la lactosa.
  2. Gases: la presencia de gases en las heces puede hacer que floten; esto puede ocurrir debido a la fermentación de alimentos en el colon, lo cual es normal; sin embargo, la presencia excesiva de gas puede estar relacionada con problemas dietéticos o intolerancias alimentarias.
  3. Absorción de agua: las heces que se hunden generalmente indican una mayor absorción de agua, lo que puede ser normal; sin embargo, la consistencia y el contenido de las heces también juegan un papel importante en esto.
  4. Contenido de fibra: una dieta rica en fibra puede hacer que las heces floten, ya que la fibra retiene agua; por otro lado, heces densas y compactas pueden hundirse.
  5. Problemas enzimáticos: problemas con la producción de enzimas pancreáticas, que son necesarias para la digestión de grasas, pueden resultar en heces con un alto contenido de grasa y, por lo tanto, más propensas a flotar.
  6. Infecciones intestinales: algunas infecciones intestinales o problemas de malabsorción pueden afectar la flotación de las heces.

Es importante señalar que, en muchos casos, la variación en la flotación de las heces puede ser normal y relacionada con la dieta; sin embargo, si hay cambios significativos y persistentes en la flotación de las heces, o si se acompañan de otros síntomas preocupantes como pérdida de peso no intencional, dolor abdominal o cambios en la frecuencia intestinal, se recomienda buscar atención médica para una evaluación adecuada.

¿Cuál es el tiempo del tránsito intestinal?

El tiempo de tránsito intestinal es otro de los factores para saber que dicen las heces sobre nuestra salud y se refiere a lo que tardan los alimentos en recorrer el sistema digestivo desde que son ingeridos hasta que son eliminados como heces; este tiempo puede variar considerablemente entre las personas y está influenciado por varios factores, como la dieta, la salud general y la actividad física.

A continuación, se proporciona una visión general del tiempo de tránsito intestinal:

  1. En promedio: El tiempo de tránsito intestinal promedio es de aproximadamente 24 a 72 horas desde la ingestión hasta la eliminación; esto puede variar dependiendo de la velocidad de digestión y otros factores individuales.
  2. Digestión y absorción: durante el proceso de digestión, los alimentos se descomponen y los nutrientes se absorben en el torrente sanguíneo a medida que atraviesan el estómago y los intestinos delgado y grueso; el tiempo que toma este proceso puede influir en el tiempo de tránsito.
  3. Fibra en la dieta: una dieta rica en fibra, proveniente de frutas, verduras y granos enteros, tiende a acelerar el tiempo de tránsito intestinal; la fibra ayuda a agregar volumen a las heces y a estimular los movimientos intestinales.
  4. Hidratación: la cantidad de agua que se consume también puede afectar el tiempo de tránsito intestinal; una hidratación adecuada puede ayudar a mantener las heces suaves y facilitar su movimiento a través del sistema digestivo.
  5. Actividad física: el ejercicio regular puede estimular el movimiento intestinal y ayudar en el proceso de eliminación; la falta de actividad física puede ralentizar el tránsito intestinal.
  6. Condiciones médicas: algunas condiciones médicas, como el síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y otras enfermedades gastrointestinales, pueden afectar el tiempo de tránsito intestinal.
  7. Combinaciones alimentarias: cuanto más simple sea la combinación de nuestras comidas, más rápido podrán ser metabolizadas por nuestro sistema digestivo; por ejemplo, siguiendo las pautas de la escuela higienista, las frutas con el estómago vacío se digieren rápidamente, los carbohidratos y las proteínas son una “mala” combinación y tardan más, etc.

Es importante destacar que las variaciones en el tiempo de tránsito intestinal son normales y pueden no indicar problemas de salud, especialmente si no van acompañadas de síntomas preocupantes como dolor abdominal severo, cambios en el patrón intestinal o pérdida de peso no intencional.

¿Cuál es la frecuencia deseable para mover el intestino?

La frecuencia deseable para movimientos intestinales puede variar entre las personas y no hay una regla estricta que se aplique a todos; sin embargo, en términos generales, la medicina alopática considera que una frecuencia de una vez al día hasta tres veces por semana es normal y saludable para muchas personas.

Desde el punto de vista de la naturopatía, el movimiento intestinal debe ser diario y, realmente, mover el intestino solo tres veces a la semana, lo consideramos casi una herejía. ¡Demasiados desechos pudriéndose en nuestro interior!

Aquí hay algunos puntos a considerar:

  1. Variabilidad normal: la frecuencia de los movimientos intestinales puede variar de una persona a otra y sigue siendo considerada normal siempre que no haya cambios significativos en los patrones habituales; sin embargo, si estos son menos que uno al día, es recomendable promover los estímulos para buscar un aumento de los mismos.
  2. Estilo de vida y dieta: la dieta y el estilo de vida desempeñan un papel importante en la frecuencia de los movimientos intestinales; una dieta rica en fibra, frutas, verduras y suficiente agua generalmente favorece una función intestinal saludable.
  3. Patrones individuales: algunas personas tienen movimientos intestinales más frecuentes y regulares, mientras que otras pueden tener patrones menos frecuentes sin que esto indique un problema de salud; teniendo siempre en cuenta que los patrones naturopáticos no son tan laxos como los alopáticos. Ante una movilidad intestinal que supere las pausas de un día, podemos indagar en los factores que facilitan una mayor regularidad: ¿Ingiere fibra? ¿Toma suficiente agua? ¿Hace actividad física?
  4. Síntomas de preocupación: más allá de la frecuencia, es importante prestar atención a otros síntomas relacionados con la salud intestinal, como dolor abdominal, sangrado rectal, cambios en la consistencia de las heces, pérdida de peso no intencional o malestar persistente; estos pueden ser indicadores de posibles problemas que, si no responden rápidamente a un cambio saludable en el estilo de vida, requieren atención médica.
  5. Cambios repentinos: si se experimenta un cambio repentino en los patrones intestinales, ya sea una mayor frecuencia o una disminución significativa, nos debe llamar la atención y chequear nuestros hábitos.

Es fundamental recordar que la normalidad varía entre las personas, y lo más importante es conocer tu propio cuerpo y reconocer cualquier cambio inusual en tu salud intestinal.

¿Qué determina el olor de la materia fecal?

El olor de las heces es otro factor a interpretar para comprender qué dicen las heces sobre nuestra salud; el mismo está determinado por varios factores, y aunque puede ser desagradable, es una parte normal del proceso digestivo; algunos de los principales factores que contribuyen al olor de las heces incluyen:

  1. Bacterias en el intestino: la flora bacteriana en el intestino descompone los alimentos no absorbidos durante la digestión; durante este proceso, se producen compuestos químicos, algunos de los cuales tienen olores distintivos.
  2. Dieta: los alimentos pueden influir significativamente en el olor de las heces; por ejemplo, alimentos como ajo, cebolla, brócoli, coliflor y especias fuertes pueden dar lugar a olores más intensos.
  3. Descomposición de proteínas: la descomposición bacteriana de proteínas en el colon puede producir compuestos sulfurados, que tienen un olor característico y pueden contribuir al mal olor de las heces.
  4. Hidratación: la cantidad de agua en las heces también puede afectar su olor; las heces más secas tienden a tener un olor más fuerte.
  5. Condiciones médicas: algunas condiciones médicas, como infecciones gastrointestinales, enfermedad inflamatoria del intestino, intolerancias alimentarias o problemas de malabsorción, pueden alterar la composición de las heces y afectar su olor.
  6. Medicamentos: ciertos medicamentos pueden influir en el olor de las heces como un efecto secundario.

En términos generales el olor de la materia fecal se debe principalmente a la flora intestinal, que consta en bacterias que fermentan los alimentos de nuestra dieta; además, el olor de las heces puede ser influenciado por factores como la dieta, las alergias, los medicamentos y los síntomas gastrointestinales. Algunas causas de heces con mal olor incluyen consumo de antibióticos e infecciones, intolerancia a la lactosa, alergia a la leche, enfermedad celíaca, toma de medicamentos o suplementos, etc.

Una alimentación que enfatice los alimentos reales, frescos e integrales es la primera respuesta ante cualquier duda; la hidratación adecuada y la actividad física, también son aspectos a verificar antes de alarmarnos por cualquier cambio. La salud intestinal es muy importante para la construcción de un bienestar duradero.

Pablo de la Iglesia