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Los Omega 3 atenúan la respuesta inflamatoria a una dieta alta en grasas y azúcar

Los Omega 3 atenúan la respuesta inflamatoria a una dieta alta en azúcar y grasas

Los Omega 3 de origen marino, en forma de aceite de pescado, pueden mitigar lo peor de la inflamación crónica causada por dietas ricas en azúcar y grasas inadecuadas, tal como lo sugiere un nuevo estudio en ratones.

No es nada nuevo, por supuesto; los profesionales de la medicina integrativa venimos recomendando los Omega 3 para esta función desde los años 80, algunos un poco más tarde.

Pero ante el negacionismo médico farmacéutico vigente, tenemos que seguir insistiendo con pruebas de lo obvio. ¡Todo sea por conservar el gran negocio de fármacos ineficientes y tóxicos! Sin mencionar el sufrimiento innecesario de los animales cuando se trata de una sustancia muy segura que perfectamente puede ser probada con seres humanos voluntarios.

Lo cierto, es que una nueva investigación publicada en la revista Biochemical Pharmacology y llevada a cabo por investigadores asociados con universidades e institutos de investigación en Londres y Manchester en el Reino Unido, así lo vuelve a acreditar.

Demasiado azúcar y grasas malas

La dieta occidental típica es demasiado rica en azúcar y grasas, en especial las refinadas, las saturadas y las poliinsaturadas de la familia Omega 6; hace tiempo sabemos que esto puede dar lugar a una inflamación crónica de bajo nivel que termina siendo promotora de estados patológicos, tales como enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer, infecciones, entre otras, incluyendo los procesos de envejecimiento precoz.

La exposición prolongada a una alimentación rica en ultraprocesados refinados llenos de azúcar, harinas y otros aditivos, reprograma las células inmunitarias fomentando la inflamación de bajo grado; esto, naturalmente agrava otros procesos inflamatorios previos y, con seguridad, todas las condiciones autoinmunes como la artritis, lupus, escleroderma, esclerosis múltiple y un largo etcétera.

Los Omega 3 compensan parcialmente el daño inflamatorio

Los investigadores utilizaron ratones salvajes como modelo de investigación que se dividieron en tres grupos, uno de los cuales comió una dieta de comida estándar como control. Los otros dos grupos una dieta alta en grasas o una dieta alta en grasas que se complementó con un 5% de aceite de arenque americano.

Las dos dietas ricas en grasas se ajustaron para tener la misma energía, grasas y azúcares totales, ambas con alrededor del 40 % de grasa, en comparación con la dieta de control que tenía alrededor del 9 % de grasa.

Además, las dos dietas ricas en grasas también tenían un alto contenido de azúcar, con aproximadamente el 34 % de la energía proveniente de la sacarosa, en comparación con aproximadamente el 4 % en la comida estándar. Los animales comieron las dietas durante 21 días.

La dieta enriquecida con aceite de arenque proporcionó alrededor del 1,5% de las calorías totales en forma de ácidos grasos Omega 3 como EPA o eicosapentaenoico, DHA o docosahexaenoico y SDA o esteridónico como sus principales ácidos grasos poliinsaturados. También contenía cantidades significativas de los ácidos grasos monoinsaturados ácido palmitoleico y ácido oleico.

Los investigadores observaron que la suplementación de Omega 3 marino parece actuar como un inhibidor de la producción de sustancias proinflamatorias, atenuando los efectos negativos de una dieta rica en grasas y azúcar; al hacerlo, mejora el perfil y la población de células inmunitarias, beneficiando potencialmente la salud en general.

Los Omega 3 del aceite de pescado son mucho más seguros que los agentes farmacológicos y se pueden tomar como suplementos, pero también a través de los alimentos, reduciendo o evitando la necesidad de intervenciones costosas o potencialmente dañinas como los antiinflamatorios farmacológicos en general.

Por supuesto, no es nuestra intención justificar dietas de baja calidad y pretender compensarlas con complementos; por el contrario, alentamos dietas saludables, basadas en alimentos reales y recurrir a los complementos nutricionales, como el aceite de pescado, cuando es necesario.

Quienes opten por variantes de alimentación vegetarianas no están interesados en suplementos de aceite de pescado; lamentablemente, las variantes vegetales tienen un impacto menor. Sin embargo, un dato de interés para este colectivo, refiere a la importancia de basar su alimentación en alimentos reales que eviten los carbohidratos y aceites refinados para que las cascadas de ácidos grasos sean virtuosas y no deriven en sustancias proinflamatorias; de esta forma, los Omega 3, en forma de ALA o ácido alfa-linolénico presentes, en alimentos como chía, lino o nueces, cumplirán mejor su función.

Aunque todavía no tienen la misma escala de comercialización, los Omega 3 derivados de algas, comienzan a popularizarse; es importante verificar que los Omega 3 derivados de algas no contengan solo DHA, sino también EPA.

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Pablo de la Iglesia

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