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Dar y recibir

Dar y recibir

Podemos dar a los demás muchas cosas: tiempo, apoyo, ayuda, escucha, presencia.

Y también es importante saber recibir: aceptar y agradecer lo que se nos da.

La sabiduría popular afirma que en la vida recibimos aquello que damos, por lo tanto, si lo que estamos recibiendo no nos gusta, podemos empezar a revisar lo que damos.

¿Cómo te sientes cuándo das incondicionalmente? ¿Y cuándo eres crítico?

Dar de forma incondicional es uno de los grandes secretos de la felicidad; esto nos permite conocer espacios de nosotros mismos y expandir nuestra conciencia.

Saber dar implica ofrecer lo que el otro necesita, no meramente lo que nosotros queremos compartir; para desarrollar esta habilidad, necesariamente tenemos que observar, escuchar, ponernos en el lugar del otro…

Saber recibir implica trabajar el merecimiento, la gratitud o la reciprocidad. Incluso, aprender a pedir lo que necesitamos.

Dar y recibir como proceso es compartir lo que tenemos, lo que nos falta, nuestra vulnerabilidad y nuestra fortaleza. Se requiere apertura para que ocurra y eso trabaja el vínculo desde la intimidad, la unidad, la sinergia.

En el proceso fluyen emociones necesarias para conocernos, conocer al otro y estrechar relaciones: humildad, alivio, alegría, confianza, consuelo, fraternidad.

Cuando alguien nos pide, nos muestra su confianza. Cuando nosotros pedimos, trabajamos la humildad.

Practicar el dar y el recibir desde un lugar auténtico, solo puede tener importantes efectos saludables y armoniosos en tu vida.

Pablo de la Iglesia

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