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Los 9 hábitos de los enfermos de cáncer ‘incurable’ que terminaron por controlar la enfermedad

Los 9 hábitos de los enfermos de cáncer ‘incurable’ que terminaron por controlar la enfermedad

A partir de 2008, a la vez que investigaba la bioquímica del cáncer e iba descubriendo alternativas, registraba casos que iban conformando un panorama tan desolador en lo que se refiere a los tratamientos convencionales, como esperanzador en todo lo demás.

Aunque con mis limitados recursos no conseguía reunir un conjunto significativo de casos, comenzaba a vislumbrar un patrón que se repetía. Y, entonces, hace relativamente poco, cayó en mis manos, en inglés (no sé si está traducido al español), el libro Radical Remission: Surviving Cancer Against All Odds, de la doctora Kelly Turner.

La doctora sabía que existían abundantes informes de ‘remisiones espontáneas’, que maravillaban a los médicos. Y en un volumen lo suficientemente abundante como para resultar dignos de atención.

Y entonces decidió hacer lo mismo que yo intentaba: encontrar patrones de comportamiento; cambios en los estilos de vida que permitieran obtener un conjunto de reglas sistematizadas, imperfectas pero consistentes, que poder replicar.

Un científico recalcitrante dirá que esas reglas no están basadas en ciencia rigurosa (y tendría razón), pero ese mismo científico correrá a aplicarlas en cuanto él o un ser querido haya sido desahuciado por la medicina. Y como lo que se aconseja no son medidas absurdas y peligrosas como tirarse a un pozo o dispararse en un costado con un revólver, sino sólo hacer cambios beneficiosos para la salud, la solución está clara.

De Estados Unidos a Japón; de Reino Unido a Australia, la doctora Turner encontraba personas que compartían 9 particularidades muy significativas y que dibujaban un cuadro revelador: las remisiones estaban lejos de ser ‘espontáneas’, sino que detrás de ellas siempre había una investigación previa y la aplicación de un sistema basado en un porqué; detrás de ella siempre había un enfermo que poseía una alta inteligencia y una férrea voluntad.

Sin más preámbulo, las paso a listar:

1. Cambiaron radicalmente su dieta

Eliminaron todo rastro de comida industrial, harinas, azúcares y grano, y consumían alimentos orgánicos con abundantes verduras y vitaminas por doquier.

Muchas de esas personas no consumían carne ni productos lácteos, pero estoy seguro de que el resultado hubiera sido el mismo si hubieran consumido también carne, a condición de que hubiera sido ecológica, de animales alimentados con pasto y algunos productos lácteos como mantequilla (o mejor aún Ghee, que no tiene apenas lactosa y caseína) también procedente de animales criados en pasto.

2. Tomaban multitud de suplementos (y en ocasiones cócteles de fármacos off-label, de escasos efectos secundarios, usados para otras dolencias)

Otra de las claves. La dieta por si sola no bastaba, y los suplementos por si solos tampoco. Juntos ejercían acciones sinérgicas, y los suplementos solían pertenecer a estos grupos

3. Tomaron el control de la propia salud

Los pacientes que vencían a la enfermedad tomaban el control: asumían consciente y voluntariamente el cambio de vida y protagonizaban las acciones a emprender

Sé por experiencia propia lo difícil que es transmitir no sólo el conocimiento acumulado, sino la voluntad de aplicarlo de forma práctica. Es casi imposible que sean efectivas unas medidas que no se apliquen con convencimiento, de ahí que sean más frecuentes los casos de pacientes que salen adelante luego de ser ellos y no un familiar quien estudia y aplica.

No significa que no pueda ocurrir que un familiar provoque el cambio, pero será más difícil. Por eso, a veces, es necesario que el enfermo conozca la dura verdad. Puede llevarlo a la depresión, pero también a la acción, sobre todo si existe una alternativa razonable.

4. Siguieron su intuición

Es difícil de explicar pero sencillo de entender. La intuición como aliada de la inteligencia y del conocimiento puro, que nos alerta de si lo que hacemos es bueno o malo. Un aliado de la razón, no su némesis, como los cientifistas creen

5. Mejoraron su respuesta emocional y controlaron el estrés

Una teoría muy controvertida hablaba hace tiempo de ciertas características de personalidad comunes entre los pacientes de cáncer: personalidades tipo C que se caracterizaban por internalizar las emociones y ser poco capaces de mostrarlas; personas generalmente generosas y empáticas, a veces en exceso pero, pese a poder ser socialmente extrovertidas, poco capaces de ‘dejarse ir’.

No tengo ni idea de cuánto hay de verdad en ello, pero la relación científicamente establecida entre cuerpo y mente es sólida. No proclamo que esté seguro de la verdad de esa teoría, pero desde luego no la considero, en absoluto, descabellada, y no seré yo quien se sorprenda si algún día resulta ser cierta.

Jamás dejo deslizar una sonrisilla pretenciosa ante una supuesta idea estrafalaria. La experiencia previa y el conocer mínimamente la historia nos demuestra que ésta está repleta de personas que avanzaron por delante de su tiempo sumergidos en los improperios e insultos de sus contemporáneos, llenos de cerrazón y estrechez de miras.

Siempre intento considerar sin prejuicios lo que se me plantea y te aconsejo que tú también lo hagas.

Si queremos ser estrictamente ‘racionales’, se acumulan los estudios que relacionan los estados depresivos o los niveles crónicamente elevados de cortisol con la depresión del sistema inmune

Esto no va de decir ‘la solución está en ti’ , porque es tanto como decir que es el enfermo el responsable de su sanación, nada más lejos de mi intención

Las frases publicitarias que tratan a los enfermos como ‘guerreros’ y que ‘deben mantener una actitud positiva’ son estomagantes formas de quitarse el problema de encima y endosárselo al enfermo

Sólo digo que el aspecto emocional, aunque no tiene que ser la causa de una enfermedad, sí puede ayudar a mejora el pronóstico, si se aplica sinérgicamente con el resto de medidas; fármacos, ejercicio, alimentación, suplementación, etc

6. Potenciaron la resiliencia y la autoconfianza en las propias posibilidades

Esas emociones no implican comenzar a sonreír estúpidamente ante todo. No me gusta la ‘filosofía positiva’ que implica ausencia de reflexión y crítica. Es un buenrrollismo que me produce desprecio.

Prefiero el estoicismo, que proclama un control emocional que no tiene nada de estupidizante sino que fomenta el pensamiento crítico pero despojado de creencias malsanas y estructuras mentales negativas. Promueve una sabiduría implícita basada en conocimiento y control, pero sus efectos inducen emociones positivas, que es tanto como decir que alejan el miedo, la ira o la envidia

Quien haya leído la historia de ciertos centenarios que alcanzaron avanzada edad sin haber sufrido ninguna enfermedad, encontrarán rasgos comunes: alimentación frugal y saludable, trabajo duro y actividad física hasta avanzada edad, relaciones sociales y familiares satisfactorias y una especial forma de ser, que ‘fluye’, que no se preocupa en exceso por lo que no tiene remedio, que afronta el futuro con escepticismo y, a la vez, con  aceptación, que piensa sobremanera en el presente y que no se aferra al pasado. Un comportamiento tan sobrio y frugal como sus costumbres. Un estoicismo vital

Una forma de pensar que se puede potenciar mediante la meditación o mediante otras técnicas psicológicas

7. Abrazaron el apoyo social

Al hilo del punto anterior: el apoyo familiar y la calidez como base del control de la enfermedad: hay pruebas de que el sistema inmunitario se ve afectado positivamente por la certeza de sentirse querido o por un simple abrazo auténtico, cálido y prolongado.

8. Profundizaron en la conexión espiritual o mental

No importa si uno es religioso o ateo: este punto va más allá de la pura trascendencia espiritual. Puedo entender el concepto y respetarlo; quien no se sienta cómodo con ello puede pensar simplemente en términos mentales.

La introspección generosa, el autoconocimiento sin ahondar en sentimientos de culpabilidad, la paz mental, aportan un mejor balance hormonal, y esa relación está científicamente establecida.

No hablamos de cosas etéreas ni de poner velas perfumadas e invocar a los espíritus (o sí, si ello aporta paz), sino de conocernos y hallar la tranquilidad.

Todos los médicos saben del efecto placebo y que tiene poco que ver con la simple sugestión: no significa que uno crea que ha mejorado, sino que uno realmente mejora, y los análisis objetivos pueden constatarlo.

Un electroencefalograma a un monje budista meditando muestra un patrón de ondas cerebrales muy diferente al del común de los mortales, y seguramente también un paisaje endocrino e inmunológico mejorado.

La psiconeuroinmunoendocrinología no sólo es una palabra extraordinariamente larga, sino una cada vez más constatada realidad.

9. Tenían fuertes razones para vivir

Tal vez la más lógica y, a la vez, la menos obvia, pero una consecuencia de algunas de las demás: los lazos personales, la profesión que nos apasiona, los hijos a los que queremos ver crecer, los hermanos y los padres a los que no queremos abatir de dolor con nuestra pérdida.

Alfonso Fernández

El autor es responsable del sitio Web Cáncer Integral y autor del libro Diseño de dieta cetogénica contra el cáncer con 50 recetas: Más otras estrategias para mejorar la eficacia del tratamiento (Oncología Metabólica: la revolución terapéutica)

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MAGNESIO, fundamental para la salud

Magnesio, fundamental para la salud

La deficiencia de magnesio se asocia con trastornos fisiológicos y psicológicos porque las mitocondrias dependen del magnesio para catalizar cientos de reacciones metabólicas.

Los análisis de sangre son indicadores poco confiables de deficiencia, porque menos del 1% de todo el magnesio corporal se almacena en el torrente sanguíneo. La mayor parte se almacena en los huesos.

Durante la exposición al frío extremo, el magnesio se libera de los huesos al torrente sanguíneo para ayudar a potenciar las mitocondrias. Cuanto más frío dosifique, más magnesio necesitará.

Las dietas ricas en verduras de hoja verde ya no son suficientes para mantener niveles saludables de magnesio.

La deficiencia de magnesio afecta el metabolismo

Cada función metabólica en el cuerpo humano depende del magnesio, incluida la producción de energía, la síntesis de proteínas y la vitamina D. El magnesio es esencial para las funciones en el cerebro, el hígado, los riñones y la reparación del ADN. Las personas que son deficientes en magnesio están en mayor riesgo de diabetes, enfermedad cardiovascular, Alzheimer, trastorno de depresión mayor, y una miríada de otras enfermedades – tal vez porque el magnesio juega un papel crítico en la función de la insulina (Jahnen-Dechent 2012).

Según Castellanos-Gutiérrez “varios estudios han informado que una menor ingesta de magnesio se asocia con un mayor riesgo de resistencia a la insulina”, y “el aumento de la ingesta de magnesio se asocia con un índice de masa corporal más bajo, una circunferencia de cintura (más pequeña) y una glucosa sérica más baja”.

Dado que los efectos de la deficiencia de magnesio son tan graves, insidiosos y potencialmente mortales, uno pensaría que todos los que están remotamente preocupados por su salud y bienestar estarían ansiosos por comprender su equilibrio de magnesio. Sin embargo, todavía no existe una prueba médica confiable para medir los niveles de magnesio en el cuerpo. Alrededor del 60% del magnesio total se almacena en los huesos, y la mayor parte del resto en los músculos y otras células. Solo el 1% del magnesio total se encuentra en el torrente sanguíneo, lo que significa que las pruebas que miden las concentraciones sanguíneas son marcadores deficientes de suficiencia o deficiencia de magnesio.

Para la mayoría de las personas, mantener niveles suficientes de magnesio requiere una ingesta diaria de al menos 360 mg. Las plantas verdes y frondosas son la fuente más común, pero los cambios en las prácticas agrícolas y de la industria alimentaria han eliminado el magnesio de los alimentos que solían contener cantidades abundantes.

Como consecuencia de estos cambios en la agricultura y la dieta, la mayoría de las personas en los países occidentales e industrializados no obtienen la cantidad diaria recomendada de magnesio en sus dietas .

La grasa marrón demanda micronutrientes

El lugar de producción de energía en el cuerpo humano es una estructura subcelular llamada mitocondrias, donde se controla la oxidación de glucosa, grasa, proteína y cetonas . El magnesio juega un papel tan crítico en las mitocondrias que las concentraciones de magnesio son aproximadamente diez veces más altas dentro de las mitocondrias que en otras partes de la célula humana .

Y en ninguna parte del cuerpo las mitocondrias están más densamente empaquetadas que en la grasa marrón.

A diferencia de la grasa blanca, que existe únicamente para el almacenamiento de energía en forma de grasa, el propósito principal de la grasa marrón (también llamada tejido adiposo marrón, o BAT) es producir suficiente calor para mantener el cuerpo caliente en ambientes fríos. Cuanta más exposición al frío experimenta el cuerpo humano, más grasa marrón recluta el cuerpo.

Puede ser una sorpresa saber que más grasa marrón se asocia con una masa corporal general más magra hasta tal punto que se están realizando ensayos clínicos para explorar la posibilidad de que la grasa marrón pueda ser un tratamiento para la obesidad. Debido a que la mejor manera de reclutar nueva grasa marrón es una práctica regular de exposición deliberada al frío, es lógico pensar que las necesidades de magnesio serán mucho mayores en las personas que usan baños de hielo o practican natación en agua fría.

En un estudio ruso, la exposición a -70C durante solo 3 minutos resultó en un aumento duradero del 5% -10% en las concentraciones de magnesio en la sangre (Juravlyovaa et al. 2018). La mayor parte de ese magnesio probablemente se liberó de los huesos, donde hasta un tercio de las reservas de magnesio están disponibles para satisfacer las necesidades metabólicas inmediatas.

Pero, ¿qué sucede con los huesos después de que liberan todo ese magnesio? Un estudio reciente de China sugiere que pueden sufrir una pérdida de fuerza y densidad. Los investigadores rastrearon fracturas óseas entre los ancianos durante los eventos climáticos fríos (-2C) en Wuhan, China.

Las temperaturas de congelación aumentaron el riesgo relativo de fracturas óseas en mujeres chinas de edad avanzada (>75 años) durante un período de varios días después de la exposición al frío, particularmente en mujeres que han experimentado previamente una fractura.

Aunque los investigadores especulan que la causa podría estar relacionada con la reducción de la síntesis de vitamina D, la reducción de la actividad física, la reducción de la flexibilidad o el aumento de las condiciones de riesgo de nieve y hielo, ninguna de estas explicaciones es satisfactoria. Como tal, no podemos descartar la posibilidad de que el agotamiento episódico de magnesio de los huesos durante la termogénesis pueda poner a las poblaciones vulnerables en mayor riesgo de fractura hasta que se reemplace ese magnesio.

Debido a que los epidemiólogos chinos no tienen datos sobre los niveles de magnesio en la población que estaban monitoreando para detectar fracturas óseas, no es posible decir si la suplementación con magnesio rescataría la densidad ósea en el frío.

Hay algunas pruebas que sugieren que podría. Por ejemplo, un estudio de 15 mujeres jóvenes mostró que el aumento de la grasa marrón se asoció con una mayor densidad ósea. Los investigadores dividieron a los sujetos en tres grupos: 1) cinco mujeres diagnosticadas con anorexia nerviosa (AN), 2) cinco mujeres recuperadas de AN, y 3) cinco controles sanos. En exploraciones PET durante la exposición al frío, los controles sanos exhibieron la mayor activación de grasa marrón y la mayor densidad ósea en todos los grupos (Bredella et al. 2012). Además, los estudios en ratones indican que el aumento de los niveles de grasa marrón puede proteger contra la pérdida ósea en el frío (Du et al. 2022)

Las células de grasa marrón están llenas de miles de mitocondrias hambrientas de magnesio, lo que sugiere que los cuerpos con magnesio adecuado podrían protegerse contra la pérdida ósea inducida por el frío reclutando y manteniendo niveles adecuados de grasa marrón (es decir, tejido adiposo marrón, BAT).

Estos resultados sugieren que una práctica a largo plazo de exposición deliberada al frío requerirá algo más que una liberación temporal de magnesio almacenado de los huesos. Es decir, a medida que su cuerpo acumula grasa marrón y produce nuevas mitocondrias (llamadas mitobiogénesis), demandará más y más magnesio para mantenerse al día con su metabolismo acelerado.

Dada la deficiencia de magnesio en las dietas típicas y la necesidad de magnesio para reclutar nuevas células de grasa marrón llenas de mitocondrias, los émbolos fríos regulares podrían hacer bien en tomar un suplemento regular de magnesio.

Los baños fríos de sal de Epsom promueven la absorción transdérmica

Aunque anteriormente he indicado que algunos científicos son escépticos de que el magnesio pueda absorberse a través de la piel (por ejemplo, Gröber et al. 2017), la medición directa de laboratorio demuestra que los iones de magnesio transitan la piel humana y los folículos pilosos contribuyen con aproximadamente un tercio del flujo total de magnesio (Chandrasekaran et al. 2016). Cuando los estudios que descartan la absorción de magnesio a través de la piel se basan únicamente en las concentraciones sanguíneas, no pueden aceptarse como definitivos. Por ejemplo, si el magnesio se absorbiera a través de la piel durante un baño de sal de Epsom (sulfato de magnesio), ese magnesio probablemente se absorbería en las células musculares, o se llevaría a los huesos, sin ser detectado por una extracción de sangre.

Los estudios basados en muestras de cabello y orina han mostrado mejores resultados. Por ejemplo, “la medición de los niveles de magnesio en la orina mostró un aumento desde el nivel de control, media 94.81 ± 44.26 ppm / ml a 198.93 ± 97.52 ppm / ml después del primer baño. Aquellos individuos donde los niveles de magnesio en la sangre no aumentaron tuvieron aumentos consecuentemente grandes en el magnesio urinario que muestra que los iones de magnesio habían cruzado la barrera de la piel y se habían excretado a través del riñón, presumiblemente porque los niveles sanguíneos ya eran óptimos “(Waring 2015).

Karim A. Nesr

Karim A. Nesr es autor de Secretos para tener un sistema inmune poderoso ¡y feliz!,
Cómo vivir con fibromialgia y Cómo vivir mejor con síndrome de fatiga crónica.

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Periodontitis, un factor de riesgo para muchas enfermedades

Periodontitis, un factor de riesgo para muchas enfermedades

¿Sabías que si padeces periodontitis tienes más riesgo de tener enfermedades respiratorias? ¿O que estas pueden cursar con mayor gravedad?

Es un hecho probado y reconocido que la Porphyromonas gingivalis, bacteria responsable de la periodontitis, también puede ser un factor contradictorio que le abra las puertas a otras afecciones como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal crónica, cáncer de páncreas y de mama o parto prematuro; a esta lista, ahora debemos sumarle la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida como EPOC.

¿Te preocupa el EPOC? ¡Cuida tu boca!

En animales infectados con la P. gingivalis, se observó que esta puede migrar e infectar los pulmones, provocando cambios en la microbiota y con potencial de desencadenar EPOC; en el caso de padecer la enfermedad previamente, la periodontitis la agravaba.

Dado que la EPOC es la sexta causa de muerte en el mundo y que la medicina convencional no tiene cura para ella, es mucho mejor enfocarse en prevenirla; puesto que la periodontitis es un factor de riesgo normalmente no asociado a esta enfermedad o a las otras que puede desencadenar o agravar, es importante concederle a la higiene dental una gran importancia.

La periodontitis y las enfermedades autoinmunes

También existe una creciente evidencia que sugiere una relación entre la periodontitis y las enfermedades autoinmunes; las enfermedades autoinmunes son un grupo de trastornos en los que el sistema inmunológico del cuerpo ataca por “error” a sus propios tejidos sanos.

Se ha demostrado que la periodontitis aumenta el riesgo de desarrollar las siguientes enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, enfermedad de Crohn, psoriasis y otras enfermedades autoinmunes. En el caso de la esclerosis múltiple, se ha demostrado que quienes padecen periodontitis tienen 250% más riesgo de desarrollar la enfermedad.

A su vez, las personas con enfermedades autoinmunes también tienen un mayor riesgo de desarrollar periodontitis; esto podría deberse a que las enfermedades autoinmunes, o sus tratamientos farmacológicos, pueden debilitar el sistema inmunológico, lo que dificulta que el cuerpo combata las infecciones bacterianas que causan la periodontitis.

La explicación perfectamente podría ser al revés, pero desde la mirada de la medicina natural, no nos interesa si es primero el huevo o la gallina, sino abordar la higiene y la nutrición del organismo de forma completa.

Prevención, prevención y prevención

Los naturópatas, enfatizamos en la importancia de la prevención desde muy temprana edad; uno de los puntos en los que personalmente insistiría en la disciplina doméstica, es en una muy buena higiene de la boca.

Dicho esto, a muchos les resultará sorprendente que los consejos naturopáticos no pasan por el uso de pastas dentales y colutorios repletos de flúor, colorantes, saborizantes o edulcorantes artificiales, sino por cuidados fisiológicos con recursos naturales libres de toxicidad y con efectos más profundos.

Por supuesto, no negamos la importancia que puede tener la intervención del odontólogo para una buena limpieza si llega a ser necesario, pero en la medida de lo posible, deberíamos cuidar la integridad de la boca con mucho esmero para que sus intervenciones no sean necesarias o se minimicen.

Terminemos con la cantinela del flúor

Para empezar, hay que evitar el flúor. Las autoridades sanitarias repiten una y otra vez acerca de la importancia de recurrir a este mineral para mantener una buena salud dental, cosa que no se ha probado jamás.

Lo que sí se ha probado es su efecto dañino para la salud. El exceso de flúor causa manchas blancas en los dientes, salivación excesiva, dolor de estómago y alteración del gusto; cuando ocurre una intoxicación, provoca vómitos, temblores e incluso crisis convulsivas; cuando se trata de una sobreexposición crónica, lo cual podemos agradecer a las autoridades sanitarias, pueden aparecer alteraciones del esmalte dental o “fluorosis dental”, osteoporosis, lesiones del sistema nervioso central, malformaciones congénitas, trastornos cardíacos, etcétera.

Esto ocurre porque el flúor compite con el calcio y puede ocupar su lugar; en estos casos, calcio y flúor se unen y forman un complejo insoluble -el fluoruro de calcio- que provoca un declive del calcio en la sangre; en este escenario, la masa ósea se enriquece con flúor, pierde su estructura mineral y se favorece las microfracturas, la escoliosis, la cifosis, la hiperlaxitud de los ligamentos y la degeneración acelerada del organismo.                      

Si esto no nos pareciera suficiente para evitar el flúor por todos los medios, su exceso también predispone a trastornos psíquicos de gravedad; un antecedente podemos apreciarlo durante el Tercer Reich, cuando Hitler añadía flúor al agua de los campos de concentración para volver a los prisioneros dóciles, sumisos y estériles; la misma razón por la cual se utiliza en los venenos para ratas y cucarachas, así como en algunos gases neurotóxicos como el gas sarín.

Una alternativa segura: bicarbonato de sodio

Una gran alternativa saludable y segura como opción a las pastas dentales enriquecidas con flúor y otros regalos de la industria de la enfermedad, es el bicarbonato de sodio; esta noble sustancia tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias que pueden ser útiles para prevenir la Porphyromonas gingivalis y mantener una excelente higiene de la boca.

La Porphyromonas gingivalis prospera en un ambiente ácido y el bicarbonato de sodio neutraliza el pH de la boca, creando un ambiente menos favorable para la bacteria. También ayuda a eliminar la placa dental, la principal fuente de alimento para las bacterias; además, tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a reducir la inflamación de las encías.

Para aprovecharlo, se recomienda cepillarse los dientes con una mezcla de bicarbonato de sodio y agua dos veces al día, preparar un enjuague bucal con bicarbonato de sodio después de cepillarse los dientes y hacer gárgaras con una solución de bicarbonato de sodio y agua una vez al día.

Otras medidas para cuidar la boca

Además de usar bicarbonato de sodio, hay otras medidas que se pueden tomar para prevenir la Porphyromonas gingivalis; entre ellas destacamos dejar de fumar, llevar una dieta saludable y controlar la diabetes; en este último caso, se puede recurrir a una guía precisa con la lectura del libro DETENÉ LA DIABETES, publicado por el sello Grijalbo.

El uso del hilo dental también es muy importante para una correcta higiene de la boca; en este aspecto, es muy importante evitar los hilos dentales tradicionales con alto contenido en teflón y, en su lugar, recurrir a los que sean elaborados con tejidos naturales.

Pablo de la Iglesia

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93 años con un estado físico de 40

Lecciones de longevidad de un atleta de 93 años que está tan sano como alguien cinco décadas más joven.
  • Richard Morgan tiene 93 años y ostenta la salud cardíaca y el estado físico propios de alguien décadas más joven.
  • Un nuevo estudio de caso analizó su rutina: levanta pesas con regularidad y hace ejercicios cardiovasculares de baja intensidad. 
  • También sigue una dieta rica en proteínas, que puede ayudar a preservar la masa muscular y al mismo tiempo mantener baja la grasa corporal.

Un hombre de 90 años está tan en forma como alguien décadas más joven, en parte debido a una rutina simple pero poderosa de ejercicio y una buena nutrición, sugirió un nuevo estudio de caso publicado en diciembre en el Journal of Applied Physiology .

Richard Morgan, un hombre irlandés de 93 años, se jubiló de su trabajo como panadero y operador químico y ahora hace ejercicio principalmente en el cobertizo de su patio trasero durante unos 40 minutos al día, informó The Washington Post .

Tenía 92 años durante el estudio y era cuatro veces campeón del mundo en remo bajo techo (un deporte que implica tanto cardio como fuerza al mismo tiempo). Los investigadores descubrieron que las medidas de su salud cardíaca, masa muscular y estado físico general eran más comparables a las de una persona sana de 30 o 40 años que a las de otro nonagenario.

Si bien Morgan puede tener algunas ventajas genéticas, al menos parte de su buena salud está relacionada con la rutina que comenzó hace dos décadas a los 73 años, dijeron los investigadores.

Sus hábitos, como el entrenamiento de fuerza regular, ejercicios cardiovasculares de baja intensidad y una buena nutrición, son formas respaldadas por la ciencia de prolongar la vida y mantenerse en forma durante muchos años, según sugiere la evidencia. Estos son los seis factores encontrados en el estudio de caso que pueden haberlo ayudado a estar en forma y saludable cuando tenía 90 años.

1. Haz la mayor parte de tu cardio a baja intensidad

Para el estudio de caso, los investigadores analizaron el entrenamiento de Morgan, que incluía unos 30 kilómetros (un poco más de 18 millas) cada semana en la máquina de remo.

Descubrieron que alrededor del 70% de sus entrenamientos eran de intensidad ligera. Esto está casi perfectamente alineado con lo que los médicos y científicos del ejercicio recomiendan para que el entrenamiento cardiovascular mejore la longevidad , la resistencia y el rendimiento general.

El ejercicio cardiovascular de baja intensidad y estado estable a menudo se define como un ritmo al que puedes mantener una conversación cómodamente mientras haces ejercicio sin quedarte sin aliento. También cae alrededor de la Zona 2 en términos de frecuencia cardíaca, o entre el 60% y el 70% de tus latidos máximos por minuto.

El cardio de zona 2 es ideal para el rendimiento y la salud porque ayuda a las células a adaptarse a un mayor rendimiento, esencialmente como construir un tanque de gasolina más grande para su cuerpo, dijo anteriormente a Business Insider el Dr. Morgan Busko, médico deportivo.

2. De vez en cuando incluya ráfagas de máximo esfuerzo.

El resto del entrenamiento aeróbico de Morgan, según el estudio de caso, es aproximadamente un 20% de intensidad moderada y aproximadamente un 10% de intensidad alta, como un sprint a todo ritmo. Esto último es importante porque los investigadores descubrieron que Morgan tenía una capacidad notable para usar el oxígeno de manera efectiva (y aumentarlo durante el ejercicio, un marcador importante de la salud cardiorrespiratoria general ).

La evidencia sugiere que períodos de ejercicio más cortos e intensos , a un ritmo que no se puede mantener por mucho tiempo, son ideales para desarrollar este tipo de condición física.

3. Levanta pesas para vivir más

Los investigadores encontraron que Morgan complementó su remo con dos días a la semana de entrenamiento de fuerza con pesas, realizando tres series de estocadas, remo y flexiones con mancuernas.

Una vez más, numerosas pruebas sugieren que tiene la idea correcta. Estudios recientes han encontrado que el entrenamiento con pesas puede ayudar a evitar enfermedades crónicas y prevenir la muerte prematura . No hace falta pasar horas en el gimnasio para beneficiarse del levantamiento de pesas. Las investigaciones sugieren que de 30 a 60 minutos semanales de entrenamiento de fuerza es suficiente.

Otro factor crucial en el entrenamiento con pesas de Morgan es que los investigadores observaron que realizaba cada serie de ejercicios cerca del fallo , lo cual es clave para desafiar a los músculos con el tiempo e impulsarlos a crecer y fortalecerse. La palabra clave es “cerca”: levantar hasta el fallo total o maximizar cada levantamiento puede aumentar el riesgo de lesión , con pocos beneficios para la salud en general, le dijo anteriormente un fisioterapeuta a BI.

4. Consuma suficiente proteína

Los investigadores del estudio de caso dijeron que, además de hacer ejercicio con regularidad, Morgan llevaba una dieta alta en proteínas y consumía aproximadamente 1 gramo de proteína por libra de peso corporal cada día.

Obtener suficiente proteína puede haberlo ayudado a mantener una cantidad sorprendentemente alta de masa muscular (alrededor de 104 libras de músculo, la mayor parte de su peso total de 165 libras), junto con una grasa corporal baja (15%, a la par de un hombre más joven y en forma).

La proteína es un nutriente clave para desarrollar músculo (y mantenerlo), así como para controlar el apetito. Las pautas sugieren que la cantidad ideal es aproximadamente 0,7 gramos por libra de peso corporal. Sin embargo, a medida que envejecemos, se vuelve más difícil conservar la masa muscular y algunas pruebas sugieren que comer más proteínas puede ayudar a un envejecimiento saludable .

5. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio

Además de su condición física excepcional, una de las partes más distintivas del estudio de caso de Morgan es que comenzó su rutina de ejercicios relativamente tarde en su vida, comenzando a remar como pasatiempo a los 73 años.

Antes de los 70, escribieron los investigadores, Morgan no hacía ejercicio de manera constante.

La evidencia muestra que incluso las personas que comienzan a entrenar entre los 80 y 90 años pueden beneficiarse del ejercicio y ganar masa muscular y fuerza, lo que puede tener grandes beneficios para la salud y la calidad de vida.

6. La coherencia es clave para obtener resultados a largo plazo

Una de las razones por las que Morgan pudo haber tenido tanto éxito en ver mejoras en su salud y estado físico es que era extremadamente consistente con su rutina, dijeron los investigadores.

Los cambios físicos relacionados con la dieta y el ejercicio toman tiempo, ya sea para desarrollar músculo, quemar grasa o mejorar su salud. Es por eso que los expertos generalmente no recomiendan dietas estrictas ni ejercicios de moda. No importa cuán óptima sea una dieta o una rutina de ejercicios, no se beneficiará si deja de hacerlas, por lo que el mejor plan de longevidad es algo que puede seguir a largo plazo.

Gabby Landsverk

Fuente: Business Insider

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¿Qué dicen las heces sobre nuestra salud?

¿Qué dicen las heces sobre nuestra salud?

Saber qué dicen las heces sobre nuestra salud es un recurso importante para evaluar permanentemente nuestra condición general.

La escala de Bristol

La escala de Bristol es un recurso práctico para que cada uno evalúe su materia fecal en la intimidad y obtenga valiosa información sobre su salud.

En la práctica clínica, puede resultar difícil evaluar las características de las heces de un paciente durante la historia clínica; a menudo, esto se debe a que los pacientes o sus cuidadores dudan en observar detenidamente cada deposición. Además, hablar de estos detalles puede provocar incomodidad en algunas personas, lo que dificulta aún más el proceso de evaluación.

La variabilidad natural en la forma y consistencia de las heces entre individuos es la norma; además, la presencia de diferentes diseños de inodoros puede dificultar la evaluación de sus características. La escala de Bristol es un sistema fácil y accesible para cuantificar la forma y consistencia de las heces, especialmente en relación con las molestias que el paciente pueda experimentar durante la defecación.

La recopilación de heces y su análisis en un laboratorio es impráctico en la clínica diaria, por lo que se busca un sistema de registro objetivo y sencillo que pueda ser completado directamente por cada uno y agilizar la recopilación de datos por parte del profesional de la salud.

La “escala de Bristol” es una herramienta desarrollada y validada en la Universidad de Bristol, que permite la descripción gráfica y descriptiva de siete tipos de heces según su forma y consistencia; esta escala ha demostrado correlaciones significativas con el tiempo de tránsito intestinal en varios estudios, lo que la hace útil en la práctica clínica, estudios epidemiológicos y ensayos clínicos.

Recientemente, se ha adaptado y validado la “escala de Bristol”, demostrando una buena concordancia entre la descripción transcrita de la forma de las heces y el dibujo correspondiente en la mayoría de los subtipos; sin embargo, se señalan algunas discordancias y sesgos en los resultados, lo que sugiere la necesidad de revisar y mejorar algunos aspectos de la escala para su aplicación en estudios sobre pacientes y la población general. En términos prácticos, esto implica que, cuando los datos no sean suficientes, es oportuno avanzar con análisis bioquímicos más específicos.

Tipos de heces según la escala de Bristol

Para saber que dicen las heces sobre nuestra salud, esta escala se desarrolló con fines de investigación, pero los médicos, nutricionistas y naturópatas la utilizan para ayudar a diagnosticar problemas como el estreñimiento; divide las muestras de heces en 7 categorías o tipos:

  • Tipo I: son las heces más duras y pequeñas que se presentan separadas; se pueden comparar con canicas o bolitas de conejo. ESTREÑIMIENTO IMPORTANTE.
  • Tipo II: son heces más grandes, grumosas y fragmentadas, a veces comparadas con una salchicha. ESTREÑIMIENTO LIGERO.
  • Tipo III: estas heces normales también tienen forma de salchicha o morcilla, pero con grietas en la superficie. NORMAL.
  • Tipo IV: son heces normales, blandas y lisas; son piezas grandes con forma de salchicha o serpiente y sin grietas. NORMAL.
  • Tipo V: son trozos de masa pastosa con bordes definidos. FALTA DE FIBRA.
  • Tipo VI: son heces blandas que todavía tienen cierta forma (imagina guacamole o helado suave). LIGERA DIARREA.
  • Tipo VII: es un líquido que toma completamente la forma de su recipiente. DIARREA.
art escala de bristol
Fuente: Wikipedia

Interpretación de la escala de Bristol

La interpretación de la tabla indica que los tipos 1 y 2 referencian el estreñimiento; los 3 y 4 son heces ideales, especialmente el 4, ya que son los más fáciles de defecar; la cinco indica falta de fibra; los tipos 6 y 7 son heces diarreicas.​

Dificultades para interpretar las heces

Cuando se trata de diferenciar entre lo que es normal y anormal (como entre el tipo II y el tipo III), suele pasar que aún los expertos tienden clasificar la misma muestra de manera diferente; esto significa que, aunque es fácil reconocer cuando una evacuación intestinal es extremadamente anormal (como el tipo I o tipo VII), incluso los expertos encuentran difícil determinar si una deposición es ligeramente anormal usando este sistema.

Esto no debe ser sobredimensionado, especialmente en el campo de la naturopatía, ya que ante la duda, podemos proponer cambios para mejorar el proceso digestivo y, de persistir la misma, recomendar que sea el médico el que indique un examen bioquímico más preciso para contar con más información.

Es común, también, que una persona tenga diferentes tipos de heces en momentos distintos; por ejemplo, en un estudio con mujeres que menstruaban, se observó que tenían más estreñimiento y diarrea durante la semana de sus períodos, y los números en la escala de formas de heces de Bristol también cambiaron más durante este tiempo.

La forma de las heces está relacionada con su movimiento a través del colon. Dado que el colon absorbe agua, cuanto más tiempo permanezcan las heces en él, más agua se absorbe, lo que las hace secas y difíciles de evacuar. Esto se refleja aproximadamente en los números de la escala de Bristol; es decir, las heces que se mueven más lentamente a través del colon son más propensas a salir como heces tipo I o tipo II. Además, la composición bacteriana del colon y las heces también cambia según la rapidez con la que se mueven a través del colon.

¿Es relevante el tamaño de nuestras deposiciones?

Observemos la escala de Bristol para comprender que las heces pequeñas pueden ser duras o suaves; ambas situaciones son comunes y comprenderlas es clave para mantener una buena salud digestiva.

Una cantidad reducida de heces, o heces del tipo I, pueden indicar una ingesta baja de fibra; la fibra, al ocupar espacio, atrae agua al colon y estimula el crecimiento bacteriano, contribuyendo a que las heces sean más grandes, suaves y fáciles de evacuar.

Las heces delgadas, similares a lápices, podrían ser una señal de advertencia de problemas graves como el cáncer de colon; sin embargo, es crucial tener en cuenta otros síntomas; las heces líquidas suelen ser el resultado de la diarrea o un exceso de líquido en el colon.

En casos de estreñimiento severo, puede ocurrir la impactación fecal, donde las heces se vuelven tan duras y grandes que se necesita asistencia médica para evacuarlas.

La cantidad de heces producidas varía entre poblaciones. Por ejemplo, las personas con dietas ricas en fibra, como los vegetarianos, tienden a producir mayores cantidades; en última instancia, entender estas señales puede ayudarnos a cuidar nuestra salud digestiva de manera efectiva.

El color de las heces

El color de las heces está determinado principalmente por la presencia de pigmentos biliares y otros componentes en el tracto digestivo; aquí hay algunos factores clave que influyen en el color de las heces:

  1. Bilirrubina: la bilirrubina es un pigmento amarillo producido durante la descomposición de los glóbulos rojos en el hígado; es excretada en la bilis y contribuye al color marrón característico de las heces normales.
  2. Presencia de sangre: si hay sangre en las heces, puede cambiar su color; la sangre roja brillante generalmente indica sangrado en el tracto gastrointestinal inferior, mientras que la sangre digerida puede hacer que las heces tengan un color negro alquitranado.
  3. Dieta y alimentos consumidos: algunos alimentos y colorantes alimentarios pueden afectar el color de las heces; por ejemplo, alimentos ricos en hierro pueden hacer que las heces se vean más oscuras, mientras que ciertos vegetales verdes pueden causar heces de color verde.
  4. Medicamentos y suplementos: algunos medicamentos y suplementos pueden influir en el color de las heces; por ejemplo, los suplementos de hierro pueden oscurecerlas, y los medicamentos con bismuto pueden hacer que las heces se vean negras.
  5. Condiciones médicas: en algunas condiciones médicas, como la enfermedad del hígado, la hepatitis, la cirrosis o la obstrucción biliar, el color de las heces puede alterarse.

Es importante destacar que las variaciones ocasionales en el color de las heces suelen ser normales y pueden estar relacionadas con la dieta; sin embargo, cambios persistentes en el color de las heces, especialmente si van acompañados de otros síntomas preocupantes, deben ser evaluados por un profesional de la salud para descartar posibles problemas médicos.

Los que flotan y los que se hunden

La flotación o hundimiento de las heces puede proporcionar algunas pistas sobre la salud digestiva, aunque no siempre indica un problema grave; aquí hay algunas razones comunes detrás de las heces que flotan o se hunden:

  1. Contenido de grasa: las heces que flotan a menudo pueden indicar un mayor contenido de grasa; esto puede deberse a la malabsorción de grasas, como ocurre en la enfermedad celíaca o en la intolerancia a la lactosa.
  2. Gases: la presencia de gases en las heces puede hacer que floten; esto puede ocurrir debido a la fermentación de alimentos en el colon, lo cual es normal; sin embargo, la presencia excesiva de gas puede estar relacionada con problemas dietéticos o intolerancias alimentarias.
  3. Absorción de agua: las heces que se hunden generalmente indican una mayor absorción de agua, lo que puede ser normal; sin embargo, la consistencia y el contenido de las heces también juegan un papel importante en esto.
  4. Contenido de fibra: una dieta rica en fibra puede hacer que las heces floten, ya que la fibra retiene agua; por otro lado, heces densas y compactas pueden hundirse.
  5. Problemas enzimáticos: problemas con la producción de enzimas pancreáticas, que son necesarias para la digestión de grasas, pueden resultar en heces con un alto contenido de grasa y, por lo tanto, más propensas a flotar.
  6. Infecciones intestinales: algunas infecciones intestinales o problemas de malabsorción pueden afectar la flotación de las heces.

Es importante señalar que, en muchos casos, la variación en la flotación de las heces puede ser normal y relacionada con la dieta; sin embargo, si hay cambios significativos y persistentes en la flotación de las heces, o si se acompañan de otros síntomas preocupantes como pérdida de peso no intencional, dolor abdominal o cambios en la frecuencia intestinal, se recomienda buscar atención médica para una evaluación adecuada.

¿Cuál es el tiempo del tránsito intestinal?

El tiempo de tránsito intestinal es otro de los factores para saber que dicen las heces sobre nuestra salud y se refiere a lo que tardan los alimentos en recorrer el sistema digestivo desde que son ingeridos hasta que son eliminados como heces; este tiempo puede variar considerablemente entre las personas y está influenciado por varios factores, como la dieta, la salud general y la actividad física.

A continuación, se proporciona una visión general del tiempo de tránsito intestinal:

  1. En promedio: El tiempo de tránsito intestinal promedio es de aproximadamente 24 a 72 horas desde la ingestión hasta la eliminación; esto puede variar dependiendo de la velocidad de digestión y otros factores individuales.
  2. Digestión y absorción: durante el proceso de digestión, los alimentos se descomponen y los nutrientes se absorben en el torrente sanguíneo a medida que atraviesan el estómago y los intestinos delgado y grueso; el tiempo que toma este proceso puede influir en el tiempo de tránsito.
  3. Fibra en la dieta: una dieta rica en fibra, proveniente de frutas, verduras y granos enteros, tiende a acelerar el tiempo de tránsito intestinal; la fibra ayuda a agregar volumen a las heces y a estimular los movimientos intestinales.
  4. Hidratación: la cantidad de agua que se consume también puede afectar el tiempo de tránsito intestinal; una hidratación adecuada puede ayudar a mantener las heces suaves y facilitar su movimiento a través del sistema digestivo.
  5. Actividad física: el ejercicio regular puede estimular el movimiento intestinal y ayudar en el proceso de eliminación; la falta de actividad física puede ralentizar el tránsito intestinal.
  6. Condiciones médicas: algunas condiciones médicas, como el síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y otras enfermedades gastrointestinales, pueden afectar el tiempo de tránsito intestinal.
  7. Combinaciones alimentarias: cuanto más simple sea la combinación de nuestras comidas, más rápido podrán ser metabolizadas por nuestro sistema digestivo; por ejemplo, siguiendo las pautas de la escuela higienista, las frutas con el estómago vacío se digieren rápidamente, los carbohidratos y las proteínas son una “mala” combinación y tardan más, etc.

Es importante destacar que las variaciones en el tiempo de tránsito intestinal son normales y pueden no indicar problemas de salud, especialmente si no van acompañadas de síntomas preocupantes como dolor abdominal severo, cambios en el patrón intestinal o pérdida de peso no intencional.

¿Cuál es la frecuencia deseable para mover el intestino?

La frecuencia deseable para movimientos intestinales puede variar entre las personas y no hay una regla estricta que se aplique a todos; sin embargo, en términos generales, la medicina alopática considera que una frecuencia de una vez al día hasta tres veces por semana es normal y saludable para muchas personas.

Desde el punto de vista de la naturopatía, el movimiento intestinal debe ser diario y, realmente, mover el intestino solo tres veces a la semana, lo consideramos casi una herejía. ¡Demasiados desechos pudriéndose en nuestro interior!

Aquí hay algunos puntos a considerar:

  1. Variabilidad normal: la frecuencia de los movimientos intestinales puede variar de una persona a otra y sigue siendo considerada normal siempre que no haya cambios significativos en los patrones habituales; sin embargo, si estos son menos que uno al día, es recomendable promover los estímulos para buscar un aumento de los mismos.
  2. Estilo de vida y dieta: la dieta y el estilo de vida desempeñan un papel importante en la frecuencia de los movimientos intestinales; una dieta rica en fibra, frutas, verduras y suficiente agua generalmente favorece una función intestinal saludable.
  3. Patrones individuales: algunas personas tienen movimientos intestinales más frecuentes y regulares, mientras que otras pueden tener patrones menos frecuentes sin que esto indique un problema de salud; teniendo siempre en cuenta que los patrones naturopáticos no son tan laxos como los alopáticos. Ante una movilidad intestinal que supere las pausas de un día, podemos indagar en los factores que facilitan una mayor regularidad: ¿Ingiere fibra? ¿Toma suficiente agua? ¿Hace actividad física?
  4. Síntomas de preocupación: más allá de la frecuencia, es importante prestar atención a otros síntomas relacionados con la salud intestinal, como dolor abdominal, sangrado rectal, cambios en la consistencia de las heces, pérdida de peso no intencional o malestar persistente; estos pueden ser indicadores de posibles problemas que, si no responden rápidamente a un cambio saludable en el estilo de vida, requieren atención médica.
  5. Cambios repentinos: si se experimenta un cambio repentino en los patrones intestinales, ya sea una mayor frecuencia o una disminución significativa, nos debe llamar la atención y chequear nuestros hábitos.

Es fundamental recordar que la normalidad varía entre las personas, y lo más importante es conocer tu propio cuerpo y reconocer cualquier cambio inusual en tu salud intestinal.

¿Qué determina el olor de la materia fecal?

El olor de las heces es otro factor a interpretar para comprender qué dicen las heces sobre nuestra salud; el mismo está determinado por varios factores, y aunque puede ser desagradable, es una parte normal del proceso digestivo; algunos de los principales factores que contribuyen al olor de las heces incluyen:

  1. Bacterias en el intestino: la flora bacteriana en el intestino descompone los alimentos no absorbidos durante la digestión; durante este proceso, se producen compuestos químicos, algunos de los cuales tienen olores distintivos.
  2. Dieta: los alimentos pueden influir significativamente en el olor de las heces; por ejemplo, alimentos como ajo, cebolla, brócoli, coliflor y especias fuertes pueden dar lugar a olores más intensos.
  3. Descomposición de proteínas: la descomposición bacteriana de proteínas en el colon puede producir compuestos sulfurados, que tienen un olor característico y pueden contribuir al mal olor de las heces.
  4. Hidratación: la cantidad de agua en las heces también puede afectar su olor; las heces más secas tienden a tener un olor más fuerte.
  5. Condiciones médicas: algunas condiciones médicas, como infecciones gastrointestinales, enfermedad inflamatoria del intestino, intolerancias alimentarias o problemas de malabsorción, pueden alterar la composición de las heces y afectar su olor.
  6. Medicamentos: ciertos medicamentos pueden influir en el olor de las heces como un efecto secundario.

En términos generales el olor de la materia fecal se debe principalmente a la flora intestinal, que consta en bacterias que fermentan los alimentos de nuestra dieta; además, el olor de las heces puede ser influenciado por factores como la dieta, las alergias, los medicamentos y los síntomas gastrointestinales. Algunas causas de heces con mal olor incluyen consumo de antibióticos e infecciones, intolerancia a la lactosa, alergia a la leche, enfermedad celíaca, toma de medicamentos o suplementos, etc.

Una alimentación que enfatice los alimentos reales, frescos e integrales es la primera respuesta ante cualquier duda; la hidratación adecuada y la actividad física, también son aspectos a verificar antes de alarmarnos por cualquier cambio. La salud intestinal es muy importante para la construcción de un bienestar duradero.

Pablo de la Iglesia

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Inmunidad natural y salud intestinal

Inmunidad natural y salud intestinal

Inmunidad natural y salud intestinal configuran un estrecho vínculo sinérgico para las defensas de nuestro organismo. 

La respuesta inmunitaria del cuerpo a cualquier agente patógeno potencialmente causante de una infección, dependerá en gran medida del estado de nuestra microbiota.

Si nuestra microbiota es saludable y equilibrada, nuestras defensas no solo responderán más rápidamente, sino también en forma más armoniosa reduciendo el riesgo de alergias y reacciones autoinmunes.

Por otra parte, si la microbiota está enferma y desequilibrada, inmunidad natural y salud intestinal no ejecutarán la perfecta sinfonía que nos mantiene sanos con tanta eficiencia la mayor parte del tiempo; esto implica una respuesta inmunitaria más lenta y desordenada que se va traduciendo en procesos de inflamación crónica de bajo grado, mayor susceptibilidad a infecciones virales o enfermedades graves como el cáncer y trastornos autoinmunes.

En todo momento, y más aún en épocas de epidemias infecciosas o épocas en que las infecciones ocurren con más frecuencia, es auspicioso mantener una microbiota saludable; hoy día, tomar medidas correctivas o protectoras de la salud intestinal, se ha vuelto un eje esencial de cualquier estrategia de salud seriamente planteada.

Realmente, si el intestino está mal, todo está mal en nuestro organismo, pero muy especialmente nuestras fuerzas defensivas se verán muy debilitadas.

Eje de inmunidad natural y salud intestinal

Un punto clave es que la mayoría de las células inmunológicas se encuentran asociadas al tejido intestinal; el Dr. Robert G. Silverman, autor del libro Inside-Out Health: A Revolutionary Approach to Your Body, lo expresa de la siguiente manera:

La diafonía entre la microbiota intestinal y el sistema inmunológico es constante y fundamental para montar una defensa inmunitaria eficaz. Entre el 70 y el 80 por ciento de todas las células inmunes se encuentran en el tejido linfoide asociado al intestino (GALT) que rodea los intestinos. Cuando el GALT se ve comprometido, todo el sistema inmunológico se debilita.

El sistema inmunológico intestinal puede distinguir entre la amplia y cambiante gama de microbios inofensivos dentro del intestino y patógenos. Esta constante y delicada homeostasis inmunológica se altera cuando los antibióticos, la mala alimentación, la falta de ejercicio y otros factores nocivos, como las toxinas ambientales, alteran el equilibrio de las bacterias intestinales y provocan disbiosis.

En la disbiosis, el GALT se estimula continuamente para producir células inmunes y respuesta inflamatoria. Cuando la disbiosis continúa, la barrera epitelial intestinal puede volverse permeable; el paciente ahora tiene un síndrome del intestino permeable. Las bacterias, los subproductos de degradación y metabolismo bacteriano y las partículas grandes de alimentos no digeridos pueden escapar del intestino y entrar en la circulación a través de uniones estrechas que se abren demasiado. El resultado es una mayor activación inmunitaria, así como una inflamación localizada y sistémica, generalmente junto con otros síntomas de disbiosis como gases, distensión abdominal, diarrea y confusión mental.

Intestino permeable

Las membranas intestinales permiten el paso de nutrientes que provienen de la dieta e impiden el de sustancias tóxicas y microorganismos que tienen capacidad de hacer daño; esta respuesta hace las veces de soporte nutricional e inmunológico.

Cuando nuestros hábitos se alejan de nuestras necesidades fisiológicas, en especial en lo referente a la alimentación, la permeabilidad intestinal se ve alterada por exceso y por defecto, creando un ambiente para el desarrollo desequilibrios y patologías  intestinales. 

Cuando se produce un incremento de la permeabilidad intestinal, suele deberse a infecciones intestinales, consumo de alimentos alergénicos, alcohol, antibióticos, quimioterapia, radioterapia o alteraciones de la flora intestinal; habitualmente es un mix de factores que fueron predisponiendo este proceso degenerativo.

En naturopatía no nos interesa tanto si es primero el huevo o la gallina, sino más bien abordarlos a todos para restaurar cuanto antes la función barrera del intestino supone y evitar el paso de sustancias no deseadas que pueden ocasionar alteraciones inflamatorias e inmunitarias crónicas.

Causas del intestino permeable

Quien desee abordar la restauración de la óptima permeabilidad para equilibrar el eje inmunidad natural y salud intestinal, debe conocer sus causas y corregirlas:

Mala alimentación

La incidencia del intestino permeable viene en aumento en las últimas décadas en forma directamente proporcional a la cantidad de alimentos ultraprocesados en nuestra dieta.

Lamentablemente, tampoco es un tema que se aborde consistentemente en el marco de la medicina alopática y mucha gente sufre malestares que podrían resolverse con modificaciones en el estilo de vida y la alimentación; el eje de inmunidad natural y salud intestinal requiere necesariamente este abordaje.

Las dietas pobres en fibra demandan una corrección indispensable procurando, al menos, las cinco raciones de frutas y verduras, granos integrales y algo de legumbres.

Otra necesidad son los alimentos fermentados que aporten bacterias saludables, siendo preferibles chucrut, kimchi, kéfir, shoyu, miso, entre otros.

Así mismo hay que controlar el exceso de proteínas animales, grasas vegetales industrializadas, edulcorantes artificiales y azúcar añadido.

De interés: ¿Qué es el azúcar añadido?

Estrés

El estrés sostenido genera una disrupción en la comunicación entre cerebro e intestino, alterando el buen funcionamiento de la microbiota e incluso predisponiendo a la permeabilidad intestinal.

Infecciones

La disbiosis y la permeabilidad intestinal predisponen a infecciones y las infecciones generan más disbiosis y permeabilidad intestinal; un círculo vicioso que hay que romper con una estrategia que fortalezca todas las variables. 

Ácido clorhídrico insuficiente

La producción insuficiente de ácido clorhídrico (HCL) en el estómago se conoce como hipoclorhidria; se manifiesta con la aparición de algunos síntomas como náuseas, eructos, hinchazón, molestia abdominal y deficiencias nutritivas.

La gastritis crónica es la causa más frecuente de la hipoclorhidria y esta es más corriente en personas por encima de 65 años que consumen antiácidos o medicamentos para el reflujo en forma regular, que se han sometido a cirugías en el estómago recientemente o que padecen una infección bacteriana por Helicobacter pylori.

Una consecuencia de la hipoclorhidria es que impide la formación de bilis, la cual actúa como antibiótico y antiparasitario, amen de ser importante para una buena digestión.

Atender a este proceso también ayuda a fortalecer la sinergia entre la inmunidad natural y salud intestinal.

Falta de descanso

Dormir de forma insuficiente o con mala calidad de descanso, estimula la liberación de cortisol; lo mismo que ocurre con el estrés sostenido.

Su exceso favorece pérdida del colágeno de las vellosidades intestinales, causando una mala absorción de nutrientes, con consecuencias que variarán en función de cada escenario.

Las plantas tranquilizantes son un gran aliado para corregir este aspecto; entre ellas citamos valeriana, tilo, melisa, lúpulo, etc.

Abuso de fármacos

¿Sabes cual es la tercera causa de muerte en EE UU y Europa? ¡Los fármacos! Se trata de sustancias muy útiles, pero la presión de la industria ha provocado una medicalización de la sociedad llevando a abusos que suelen hacer que los beneficios sean superados por los daños.

Antiinflamatorios, aspirinas, corticoides y antibióticos impactan dañando la mucosa intestinal y alterando la microbiota, predisponiendo a la permeabilidad y favoreciendo la inflamación crónica de bajo grado. 

Por supuesto, a veces cumplen un papel muy importante, pero muchas veces se prescriben sin necesidad o pueden ser reemplazados por sustancias inocuas.

Cómo curar el intestino permeable

Más allá de una buena alimentación, cuyos parámetros están definidos, un suplemento de glutamina es un paso adelante para regenerar el intestino.

Las enzimas digestivas como la papaína o bromelina, presentes en la piña y la papaya, ayudan a mejorar la digestión, en especial de las proteínas.

El consumo de un complemento de betaína antes de las comidas, ayudará en los casos de hipoclorhidria.

Muchas veces los fármacos pueden reemplazarse por complementos nutricionales. Por ejemplo, propóleo, aceite de orégano o tea tree, plata coloidal, entre otros, pueden sustituir o reducir el consumo de antibióticos. Cúrcuma, jengibre o harpagofito, ayudan a reemplazar corticoides y antiinflamatorios.

Finalmente, y apuntando más allá de la restauración del intestino permeable, hay que volver a equilibrar la microbiota, valiéndonos de alimentos fermentados y probióticos; llegado este punto es cuando las defensas comienzan a recuperar su eficiencia potencial y nos protegen efectivamente.

Naturalmente, la intervención del médico tratante y un profesional de salud integrativa, son muy importantes en estos casos. No hay soluciones mágicas para restituir el perfecto funcionamiento del eje inmunidad natural y salud intestinal, pero sumando auspicios esto es posible.

Hacerlo mejor desde ahora

La comprensión que hoy tenemos sobre el vínculo inmunidad natural y salud intestinal nos brinda una gran cantidad de conocimientos y acceso a recursos que pueden contribuir notablemente a que nuestra predisposición a enfermarnos disminuya de forma radical.

Lamentablemente, de acuerdo a las estadísticas generales, la mayoría de la gente opta por formas de alimentación y estilos de vida que debilitan tanto la inmunidad natural como la salud intestinal. ¡Pero está en nuestras manos! Todo puede empezar a cambiar en nuestra siguiente elección.

Pablo de la Iglesia

Bibliografía
Bezerra, Clarisse. Hipoclorhidria: qué es, síntomas y tratamiento. Tu Saúde.
Castillo, Lorena. Seis factores que causan intestino permeable. Keval+
Gómez S., Silvia. Permeabilidad intestinal. Top Doctors.
Silverman, Robert. Inside-Out Health: A Revolutionary Approach to Your body.
Silverman, Robert. The gut’s role in viral immunity. Integrative Practitioner.

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Astaxantina: efectos protectores en la piel

a astaxantina es un poderoso antioxidante carotenoide que se encuentra en ciertos tipos de microalgas, salmón, trucha y crustáceos. Se ha asociado con varios beneficios para la salud.

La astaxantina es un potente antioxidante natural que va cobrando importancia y visibilidad en el campo de la nutrición ortomolecular; ha surgido mucha investigación que revela crecientes beneficios de este pigmento natural.

Indicaciones generales

Brinda valiosos beneficios cardiorrespiratorios de gran interés para los deportistas. Un estudio publicado en 2007 por la revista especializada Medicine & Science in Sports & Exercise bajo el título “Effect of Astaxanthin Supplementation on Cardiorespiratory Function in Runners”, sumó pruebas científicas sobre los beneficios de la astaxantina para mejorar la resistencia, reducir la fatiga y acelerar la recuperación después del ejercicio, posiblemente debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

También es beneficiosa para la salud ocular; su capacidad para cruzar la barrera hematoencefálica y la barrera retiniana la hace potencialmente útil para proteger los ojos contra el daño oxidativo y reducir el riesgo de enfermedades oculares relacionadas con la edad.

Por supuesto, por su capacidad para neutralizar los radicales libres, contribuye a proteger las células y los tejidos del daño oxidativo, lo que contribuye a la salud general y a la prevención de diversas enfermedades.

Algunas investigaciones sugieren que la astaxantina puede tener efectos positivos en la salud cardiovascular al mejorar los perfiles lipídicos, reducir la oxidación del colesterol y promover la salud de los vasos sanguíneos.

Protección adicional de la piel

La astaxantina puede ayudar a mejorar la salud de la piel al reducir los efectos del envejecimiento cutáneo causados por la exposición al sol y otros factores ambientales; también se ha asociado con la mejora de la hidratación y la elasticidad de la piel.

Probablemente sus efectos protectores contra el envejecimiento cutáneo sean uno de los puntos más fuertes de este micronutriente. Un estudio japonés del 2017 titulado “Protective effects of astaxanthin on skin deterioration”, confirmó su eficacia para combatir los efectos de los rayos ultravioleta que envejecen y dañan la piel cuando no es correctamente expuesta.

Cuando la piel se ve expuesta a los rayos ultravioletas (UV) se secretan metaloproteinasas de matriz, unas enzimas que provocan una degradación del colágeno y de las fibras elásticas de la piel; también se generan radicales libres y citocinas inflamatorias. Esto se traduce en la aparición de signos de envejecimiento cutáneo.

La buena noticia es que la astaxantina presenta un alto poder antioxidante tanto para combatir los radicales libres como actividad antiinflamatoria para combatir las citocinas inflamatorias.

Los investigadores japoneses realizaron ensayos in vitro en unos queratinocitos y unos fibroblastos humanos y hallaron que la astaxantina era capaz de suprimir la secreción de citocinas inflamatorias y de metaloproteinasas de matriz ante la exposición a los rayos UVB.

Más tarde, para confirmar los resultados en humanos, realizaron un estudio in vivo con 65 mujeres sanas, divididas en tres grupos:

– un primer grupo, considerado como el grupo de control, que recibió un placebo;

– un segundo grupo que recibió complementos de astaxantina a razón de 6 mg al día;

– un tercer grupo que recibió astaxantina a razón de 12 mg al día.

A los cuatro meses compararon los tres grupos teniendo en cuenta la aparición de arrugas, la hidratación de la piel y los niveles de ciertas citocinas inflamatorias; de forma inversa a lo que ocurrió en el grupo de control, la piel de las mujeres que recibieron complementos de astaxantina no mostró rastros de haber sido afectada por la exposición a los rayos UV.

Y digamos que estos resultados no son simplemente como los de otros antioxidantes que actúan sobre la piel, sino que su potencia antioxidante tiene la capacidad de eliminación de Especies Reactivas de Oxígeno (ROS, en inglés) 6.000 veces la de la vitamina C, 800 veces la de la coenzima Q10, 550 veces la de la vitamina E, 200 veces la de los polifenoles, 150 veces la de las antocianinas y 75 veces la del ácido α-lipoico.

Indicaciones de la astaxantina en la psoriasis

Dicho lo anterior, está claro que su capacidad para proteger a la piel es un aspecto positivo que vuelve deseable su ingesta en casos de psoriasis, escleroderma u otros problemas de piel.

Al respecto, la dermatóloga Elena Martínez, de la Clínica Pilar de Frutos (Madrid), afirma:

“Está comprobado su efecto protector y antiinflamatorio, por lo que podría estar justificado como complemento a los tratamientos médicos y la dieta en patologías en las que la inflamación ocupa un papel principal, como la psoriasis o la rosácea”

Fuentes alimentarias

La astaxantina es un pigmento carotenoide que se encuentra en algunas algas, plantas, y especialmente en ciertos tipos de microorganismos marinos y crustáceos.

Los salmones y las truchas son conocidos por su alto contenido de astaxantina, que obtienen de su dieta, la cual incluye microorganismos que producen este pigmento.

Los crustáceos, como camarones y langostinos, acumulan astaxantina a través de su alimentación y son una fuente natural del pigmento.

El krill, que es una especie de pequeños crustáceos marinos, es otra fuente de astaxantina; el aceite de krill es un suplemento alimenticio que a menudo se toma por su contenido en astaxantina. Para las personas con enfermedades autoinmunes como la psoriasis o la escleroderma, ya que además aporta Omega 3 de fácil asimilación.

La astaxantina se produce principalmente en ciertas algas, y luego se transfiere a través de la cadena alimentaria cuando organismos las consumen estas algas. Algunas de las algas que contienen astaxantina incluyen:

Haematococcus pluvialis: esta es una de las fuentes más importantes de astaxantina, que se acumula en altas concentraciones el alga experimenta condiciones de estrés, como la falta de agua o la exposición a la luz solar intensa.

Chlorella: otra alga verde que puede producir astaxantina en ciertas condiciones; se utiliza habitualmente como complemento nutricional por sus numerosos beneficios.

Estas algas son la base de la cadena alimentaria para muchos organismos marinos, como camarones, cangrejos y peces, que consumen estas algas y acumulan astaxantina en sus tejidos.

Además de los alimentos mencionados, algunos productos de origen animal que se alimentan de fuentes ricas en astaxantina, como huevos de gallinas que consumen dietas enriquecidas con astaxantina, pueden contener pequeñas cantidades de este carotenoide.

Complementos nutricionales

Es importante destacar que, para obtener astaxantina de forma más concentrada, algunas personas optan por suplementos dietéticos de astaxantina derivados de microalgas o de aceite de krill como los mencionados antes; también se puede optar por alguna variedad de complemento concentrado.

Algunos han observado que la estrategia óptima es combinar suplementos orales y una aplicación tópica diaria; en forma externa, cualquier tipo de piel se beneficia con la aplicación de astaxantina; por supuesto, es especialmente beneficiosa en las pieles más claras y vulnerables a los efectos negativos de la exposición al sol.

Pablo de la Iglesia

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Beneficios antiparasitarios de la cebolla

Beneficios antiparasitarios de la cebolla

Los beneficios antiparasitarios de la cebolla son uno de los aspectos destacados en su repertorio de propiedades medicinales; además, tiene propiedades antivirales, antifúngicas, antibacterianas, antiinflamatorias, anticancerígenas, hipoglucemiantes y antioxidantes.

La cebolla es un alimento ideal para eliminar parásitos, hongos y reducir el estreñimiento, ya que contribuye a la salud digestiva y a la desintoxicación del organismo; aunque tanto la cebolla blanca como la morada tienen propiedades y cualidades nutricionales similares, la morada parece ser algo más potente como antiparasitario e inmunoestimulante.

La cultura popular ha reconocido los beneficios antiparasitarios de la cebolla desde hace miles de años y la ciencia ha constatado muchas de sus virtudes; en cualquier caso, por esta y por muchas otras razones, se trata de un alimento para incluir a diario en nuestra alimentación, para darle consistencia a una estrategia que mantenga a raya a todo tipo de parásitos.

Un estudio reciente respalda las propiedades de la cebolla, al observar que su uso combinado con fármacos tripanocidas o leishmanicidas, aumentan la actividad antiparasitaria del tratamiento. De hecho, sus propiedades antiparasitarias también fueron respaldadas por una reciente investigación publicada en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) bajo el título “Anti-Parasitic Activities of Allium sativum and Allium cepa against Trypanosoma b. brucei and Leishmania tarentolae”; la investigación señala los efectos antiparasitarios del ajo y la cebolla contra Trypanosoma b. brucei y Leishmania tarentolae.

Los resultados muestran que los extractos de ajo y cebolla tienen una fuerte actividad contra estos parásitos, aunque el ajo, según las condiciones de este estudio, es casi cinco veces más potente contra los tripanosomas que la cebolla; se cree que los compuestos de azufre producidos en la vía de la alinasa después de que se dañe el tejido del ajo y la cebolla (como cortarlos o picarlos para favorecer esa transformación en aliina en alicina por intermediación de la enzima alinasa), son los responsables de la actividad antiparasitaria.

Otras investigaciones observaron que la cebolla y el ajo tienen propiedades antibacterianas y antifúngicas, y que pueden ayudar a eliminar los parásitos intestinales en el marco de cualquier estrategia que se aborde; por supuesto, su uso preventivo siempre es bienvenido y para ello solo debemos incorporarlos consistentemente en nuestras comidas.

La cebolla morada tiene el plus de ser uno de los alimentos más ricos en quercetina, un flavonoide con valor antioxidante natural que se encuentra en una amplia variedad de plantas, frutas y vegetales; la quercetina se encuentra en alimentos como manzanas, uvas, bayas, té verde y cítricos, así como en algunas hierbas y plantas medicinales, siendo la cebolla, en especial la morada, una de sus más abundantes fuentes.

La quercetina tiene varios beneficios para la salud, entre los que se incluyen acción antioxidante, propiedades antiinflamatorias, efecto antiviral, apoyo cardiovascular y acción antiparasitaria científicamente probada.

A diferencia de los fármacos, que solo tienen una actividad puntual y una variedad de efectos secundarios indeseables, los beneficios antiparasitarios de la cebolla , el ajo y otros alimentos, suman virtudes a su amplio catálogo de beneficios; en el caso de la cebolla, señalamos su capacidad para mejorar la circulación, estimular las defensas, combatir el acné o desintoxicar el organismo.

Mi recomendación es incorporar la cebolla de forma cotidiana a nuestra alimentación saludable; al igual que con el ajo, se recomienda cortarla o picarla y dejar que la alinasa actúe unos minutos antes de comerla o cocinarla a fuego bajo.

De hecho, algunos principios activos estarán más biodisponibles en crudo y otros, como la quercetina, cocidos; por tal motivo, consumirla de las dos maneras, aportará valor antiparasitario.

Recetas para aprovechar los beneficios antiparasitarios de la cebolla

A continuación, compartimos algunas recetas que nos ayudarán a combatir los parásitos si las incorporamos a la estrategia cotidiana y somos consistentes en su aplicación; tengamos presente que no es necesario tener parásitos para incorporar alimentos saludables con propiedades específicas a nuestras comidas.

Ensalada de cebolla, ajo, tomate, aguacate y semillas de calabaza

Ingredientes:

  • 1 cebolla morada.
  • 1 aguacate o palta.
  • 3 dientes de ajo.
  • 1 tomate.
  • 1 cucharada de semillas de calabaza.

Preparación:

Lavar la cebolla y picarla en trozos pequeños. Abrir el aguacate y cortarlo según nuestro gusto. Picar los dientes de ajo. Cortar el tomate. Mezclar todos los ingredientes, incorporando también las semillas de zapallo y condimentar con aceite de coco virgen extra, jugo de limón y sal del Himalaya.

Jugo de cebolla y pepino

Ingredientes:

  • 1 cebollas morada.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 pepino.
  • Agua, cantidad necesaria para completar un vaso.

Preparación:

Picar las cebollas y el ajo.

Luego, ponerlos en un recipiente que contenga suficiente agua como para cubrirlos en su totalidad y dejar reposar durante toda la noche.

Por la mañana, en ayunas, tomar el agua de maceración de la cebolla y el ajo; repitiendo durante una semana.

Con el ajo y la cebolla restantes, podemos preparar un batido agregando un pepino, una cucharadita de aceite de coco virgen extra, una pizca de sal y otra de jengibre; lo podemos tomar inmediatamente para mejores efectos o guardarlo en el refrigerador para más tarde.

¡Ten presente que se trata de un alimento! Para aprovechar los beneficios antiparasitarios de la cebolla, no necesitamos tener una receta médica y podemos ingerirla normalmente como lo ha hecho la gente desde siempre; también, convengamos que no necesitamos tener parásitos o un diagnóstico de parasitosis para utilizar alimentos con fines preventivos.

Pablo de la Iglesia

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Plata Coloidal, enemigo de los parásitos

Entre los beneficios probados de la plata coloidal se incluye su capacidad como antiparasitario, antibacteriano, antiinflamatorio, antioxidante y antivirus; hay que destacar su poder para matar bacterias resistentes a múltiples antibióticos y sin sus efectos secundarios habituales.

Las nanopartículas de plata coloidal son partículas ultra pequeñas con un tamaño de 1 a 100 nanómetros, cuya utilidad en medicina ha sido demostrada por numerosos estudios.

Entre los beneficios probados de la plata coloidal se incluye su capacidad como antibacteriano, antiinflamatorio, antioxidante y antivirus; hay que destacar su poder para matar bacterias resistentes a múltiples antibióticos y sin sus efectos secundarios habituales.

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Ajo para la hipertensión

AJO PARA LA HIPERTENSIÓN / El ajo se ha utilizado tradicionalmente por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y por su capacidad para promover la salud cardiovascular; también hay fuerte evidencia que puede ayudar a reducir la presión arterial. Su acción se debe a sus propiedades vasodilatadoras, antiagregante plaquetario, hipotensor, antioxidante y preventivo de la arteriosclerosis. ¡No creo que haya algo mejor que el ajo! Sobre todo, si está incorporado en el marco de un estilo de vida saludable.

El ajo para la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares, es un aliado invaluable.

Habitualmente se observa que la hipertensión es una consecuencia inevitable de la edad. ¡No es así! El ajo te ayuda a evitarlo.

Un viejo estudio en el que se midió la presión arterial de miles de personas en el ámbito rural de Kenya donde aún guardaban una dieta tradicional basada en verduras, fruta, cereales integrales y legumbres, encontró que su presión arterial baja con la edad mientras que la de los habitantes de los países con alimentación industrializada aumenta.  ¡Esto quedó bien establecido hace 90 años con este estudio y otros que le siguieron!

¡Chau prejuicio! Los keniatas no son extraterrestres y si es válido para ellos, también lo es para ti. Veamos como los hechos dicen que el ajo puede ayudarnos a bajar la hipertensión y obtener una eficiencia cardiovascular equivalente.

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