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Alimenta un microbioma saludable

Alimenta un microbioma saludable

El microbioma es la comunidad de los aproximadamente 100 billones de microbios (bacterias, virus y hongos) que viven sobre y dentro de nuestro cuerpo; tienen una decisiva influencia sobre la salud que apenas estamos comprendiendo.

Metabolismo, sistema inmunitario, estado de ánimo, comportamiento, son aspectos condicionados por los diferentes equilibrios del microbioma; hasta el momento, se sabe que las típicas dietas occidentales son responsables de la ausencia de algunas especies de bacterias intestinales y la presencia excesiva de otros microorganismos que perjudican la salud.

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Las frutas, esenciales para una «Puesta a Punto»

Frutas, esenciales para una puesta a punto / Patricia Robiano y Pablo de la Iglesia / Puesta a punto (Ediciones Urano)

Es importante que comprendamos como actúan los alimentos para poder aprovechar mejor sus virtudes promotoras de una buena salud; esto es especialmente importante en las frutas.

Ante todo debemos decir que, potencialmente, las frutas son el alimento con menor densidad de sustancias que pueden volverse tóxicas en nuestro organismo y en tal sentido serán grandes aliadas a la hora de ayudarnos a prevenir las enfermedades cardíacas, la diabetes, el cáncer o los trastornos de la boca y el sistema digestivo.

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Frutarianismo, una variante del veganismo

post frutarianismo

No es mi intención promover una escuela de salud natural, sino más bien mostrar que hay opciones y que todos tenemos el desafío de encontrar nuestro propio camino, aquel que nos vuelve íntegros, felices y plenos.

Si buscamos entre los grandes atletas, encontraremos todo tipo de dietas exóticas. Por ejemplo, el nadador estadounidense Michael Phelps ha ganado más medallas olímpicas que nadie y nos resultaría difícil entender como lo ha hecho: consume más de 8000 calorías por día. Y gran parte proviene de McDonald’s. ¡No te lo recomendaría jamás!

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La SAL NATURAL SIN REFINAR podría evitarte un ataque cardíaco

La SAL SIN REFINAR podría evitarte un ataque cardíaco

La Weston A. Price Foundation advirtió a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), que las estrategias de restricción de sal en la alimentación representan una grave amenaza para la salud humana.

La sal natural sin refinar de alta calidad, es esencial para la vida, pero en los Estados Unidos se le ha desprestigiado como una causa de hipertensión y enfermedades cardíacas; las cuales son afirmaciones que no se han probado de manera concluyente, al igual que muchos de los supuestos beneficios de una alimentación baja en sal.

Investigaciones recientes han relacionado la restricción de sal con el aumento en los casos de insuficiencia cardíaca y resistencia a la insulina que conduce a la diabetes.

La mejor sal para tu salud es la sal natural sin refinar, que no haya sido sometida a muchos procesos (que es el tipo de sal que se emplea en la mayoría de los alimentos procesados).

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Importancia de los alimentos biológicos

Importancia de los alimentos biológicos

La importancia de los alimentos biológicos, orgánicos o ecológicos, implica evitar recurrir, en su producción, al uso de sustancias químicas tales como pesticidas, herbicidas, plaguicidas u antibióticos que pueden resultar tóxicos; en su lugar, se recurre a sustancias naturales que son respetuosos de nuestra fisiología y del medio ambiente.

También es importante el diseño de los espacios productivos procurando conservar la biodiversidad y evitando esa especialización productiva que uniforma los paisajes predisponiéndolos a la pérdida de sus equilibrios naturales y controles espontáneos; en la naturaleza, cuando hay diversidad, cada especie tiene su predador o un límite natural, en cambio, cuando predominan los monocultivos, una plaga puede volverse dominante con facilidad y es necesario controlarla con sustancias tóxicas que, de una u otra manera, se incorporan a las cadenas tróficas y terminan en nuestro plato.

Agricultura industrial versus alimentos biológicos

Otro aspecto a resaltar sobre la importancia de los alimentos biológicos es que para producirlos se evita el uso de organismos modificados genéticamente (OGMs), más conocidos como transgénicos y en torno a los cuales se abren intensos debates en la comunidad científica; lo cierto es que, a la inversa de lo que era su promesa inicial, estos conllevan un mayor uso de sustancias tóxicas -como el glifosato-, exigen cultivos intensivos que han provocado desmontes desproporcionados y su consumo se ha visto asociado a alergias, trastornos inmunitarios y es potencialmente cancerígeno.

Además de no contener pesticidas ni OGMs, los alimentos orgánicos aportan más nutrientes. Si tomamos como ejemplo los tomates, los diferentes indicadores señalan que pueden tener unas cinco veces más calcio, incluso más de diez veces el aporte de magnesio y casi dos mil veces la cantidad de hierro -que en los convencionales puede ser casi inexistente-. En las lechugas el calcio puede multiplicarse más de cuatro veces, cifras similares para el magnesio y, al igual que en el ejemplo anterior, la diferencia de hierro es muy significativa llegando a ser unas cincuenta veces más.

En los alimentos de origen animal también ocurre lo mismo. Son notables las diferencias nutricionales entre un huevo puesto por una “gallina feliz” que corre por el campo, pololea con el gallo y come lo que le es natural y aquellas que están hacinadas en una jaula, nunca ven un gallo y se alimentan de un polvo balanceado. Un estudio realizado en el 2007 verificó estos valores y encontraron que los huevos orgánicos tienen 1/3 menos colesterol y 1/4 menos de grasa saturada, así mismo tienen 2/3 más vitamina A, dos veces más ácidos grasos Omega 3, el triple de vitamina E y siete veces más betacaroteno. ¡Todo a favor de los huevos de “gallinas felices”!!

Curarnos con alimentos biológicos

En cualquier caso, a medida que nos alejamos de los alimentos biológicos y su cuidadosa producción, el medio ambiente se resiente y, por sobre todas las cosas, nuestra salud y bienestar depende de la integridad de la naturaleza, del aire puro, del agua limpia y de los suelos vivos, ¡nuestros alimentos primarios!; si esto no ocurre, todas nuestras buenas intenciones perderán fuerza como una semilla que no alcanza su potencial en una tierra que no es fértil. Lo que es bueno para nosotros, es bueno para la tierra y lo que es bueno para la tierra, es bueno para nosotros; esta es una lógica consistente que emerge con contundencia de la observación de la naturaleza y que debería ser la guía para la construcción de una civilización basada en el cuidado.

Y realmente no es tan complicado volver a una alimentación biológica, al menos en alguna medida, aunque en el mundo de hoy, confundidos en una Babel de conocimientos, nos olvidamos que esto es lo que simplemente nuestros abuelos llamaban comida. Y si a ello le sumamos nuestra mayor voluntad de volver un poco más a la cocina como en aquellos tiempos, mucho mejor.

No hay un solo enfoque en la medicina natural para promover la salud o hacerle frente a la enfermedad pero la importancia de los alimentos biológicos es una constante. Incluso entre ellos hay contradicciones notables que muchos lectores siempre me harán notar y son un estímulo para seguir investigando potencialidades; sin embargo, lo que debemos comprender por sobre todas las cosas, que el secreto detrás de todos los secretos, es vivir en un equilibrio con la naturaleza.

Debemos volvernos observadores y, en función de nuestro escenario, aspiraciones y posibilidades, ir tomando decisiones acordes a este objetivo; hay patrones comunes que son inapelables y hay otros aspectos del guion cuyos factores y proporciones pueden reordenarse. Pero siento que el mayor esfuerzo por elegir alimentos biológicos, impulsar su producción y consumo, constituye una visión orientadora en el corazón de una estrategia de salud para nosotros, para la sociedad y para el planeta.

Hoy que hablamos tanto de ALIMENTACIÓN CONSCIENTE, para profundizar en ese camino podemos remitirnos a una enseñanza de George Ohsawa que invitaba a los practicantes de la alimentación macrobiótica a hacer el ejercicio reflexivo de discernir en cada caso por qué se come: ¿Para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?… En este camino hacia la alimentación consciente, lo más importante no es si somos veganos o higienistas, si comemos carne o no lo hacemos, sino que nuestras elecciones sean permanentemente reflexivas y que nos permitan ir tomando decisiones para que cada uno de nuestros alimentos y hábitos de vida sean una contribución que aporte un granito de arena para mejorar nuestra salud y que sumen para crear un mundo mejor.

CONSCIENTE es estar lúcido para darnos cuenta que una buena respuesta no necesariamente lo es siempre o en diferentes escenarios; es una forma de estar vivos, de poder trascender el condicionamiento y la creencia que nos cristaliza.

Y tomar decisiones en virtud de la verdadera inteligencia que nace de un estado de comunión y sensibilidad con la vida. Optar por alimentos biológicos siempre que nos sea posible, producirlos aunque sea en una maceta, un balcón o un pequeño patio, o tener disposición a pagar un poquito más para cuidarnos y premiar al que lo produjo con una cuota de respeto adicional, es una forma práctica de abrirnos a este estado que nos guiará naturalmente al despertar de la consciencia a través de la alimentación.

En el mundo de hoy no es fácil alcanzar este objetivo de manera plena, lo realmente importante es que, desde donde estemos, demos un pasito en la dirección correcta; porque realmente, para que este cambio sea posible de manera profunda, este es el mejor ejemplo que la transformación es un camino que debemos ir transitando todos juntos.

Consejos para no desanimarse

No se trata de abordar la cuestión en términos de “esto o lo otro” o de “todo o nada”, tal vez el camino viable para la mayoría de nosotros es ir dando pasos pequeños pero firmes en la dirección correcta. A veces, en un almacén naturista, podremos acceder a un producto orgánico; otras veces lo buscaremos y no lo hallaremos o nos desalentará su precio, pero no demos por supuesta esa creencia que dice que “lo orgánico siempre es más caro” y permanezcamos atentos a las oportunidades.

Algunas aromáticas las podemos plantar en macetas; por ejemplo, menta, perejil o melisa no necesitan mucho sol e incluso las podemos producir en la cocina. Otras como albahaca, ajo, anís, comino, hinojo, orégano, tomillo o romero, requieren más sol y será mejor tenerlas afuera, en el balcón si vivimos en un departamento o sobre ventanas muy soleadas.

Pimiento, ajo, tomate, rúcula o lechuga son ejemplos muy buenos de hortalizas cuya producción podemos abordar en pequeños espacios y hacer una gran diferencia en nuestras vidas.

No importa si es mucho o es poco, importa que nuestro cuerpo vuelva a tomar contacto con alimentos vitales y, especialmente si vivimos en departamentos y grandes ciudades, que retomemos el contacto con la tierra y el proceso vital que hay detrás de la reproducción y el crecimiento de una plantita que luego será nuestro alimento.

Esto hará una diferencia en el crecimiento interior y en la toma de consciencia de la importancia de los alimentos biológicos por parte de todos los miembros de la familia si los involucramos en su cuidado; tengamos presente que es una parte del camino que es esencial que experimenten todos los niños, es vital para su futuro individual y colectivo.

Pablo de la Iglesia

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Agua pranizada

Agua pranizada

El agua pranizada es un poderoso elemento de sanación y curación.

Cada vez que bebes agua, puedes transformar esos instantes en un espacio meditativo en el que potencias los procesos sanadores y curativos de tu mente-cuerpo-alma; veremos como el agua pranizada puede ser ese instrumento.

Tómate esos instantes en los que bebes para reflexionar y expresar gratitud acerca del regalo del agua para la vida, mientras contemplamos a nuestra especie, a las plantas, a los animales y al planeta bendecidos con el poder regenerador del agua. Agua qué, antes de la intervención del hombre, se presenta como agua pranizada naturalmente de forma espontánea.

Piensa en su valor para tu propia vida y en la diferencia que pueden hacer en la sensación de bienestar tan solo dos o tres vasos de agua; como, sin que casi lo notemos, actúa sosteniendo nuestra salud.

¿Eres consciente del valor del agua en tu vida?

¿La utilizas como recurso terapéutico?

¿Bebes suficiente cantidad de agua para mantenerte bien?

¿Qué es el agua pranizada?

Siempre enfatizamos la importancia de la hidratación para nuestra salud y lo hemos hecho también en otros artículos que quizá desees leer:

Ahora te propongo una nueva perspectiva y te invito a que durante los próximos siete días hagas lo siguiente: bebe diariamente dos litros de agua pranizada.

Prana es la energía vital que anima el cuerpo de todo ser viviente; en términos científicos actuales le llamaríamos ionización, aunque dudo que este concepto se acerque remotamente a la intención con la que describían el prana, el ki o el chi los sabios de la antigüedad.

Para cargar el agua de prana, hay que trasegar la que vamos a beber de un recipiente a otro; de la misma forma que lo hacemos cuando queremos enfriar un líquido muy caliente.

Por ejemplo, cuando vayas a beber, trasiega el contenido de un vaso a otro siete veces y luego tómalo.

Repite el procedimiento cada vez que vayas a beber; verás como el agua pranizada obra pequeños milagros que comienzan a suceder si tan solo realizas algo tan sencillo una y otra vez.

Energía a tu alcance

No pienses de ningún modo que por su simplicidad esta sugerencia saludable no hará gran cosa por la transformación de tu vida.

La investigación ha demostrado sobradamente que el agua es un vehículo de conciencia que ve afectado por nuestra intención.

Además, basta ver en el mercado la cantidad de aparatos para ionizar el agua que hay en oferta; ningún problema con ellos, pero podemos lograr lo mismo en términos físicos con este simple procedimiento.

Aunque, honestamente pienso, que la intención que nosotros le ponemos, siempre le dará un plus que no puede darle ninguna máquina; en todo caso, no se trata de esto o lo otro, simplemente inquiere y actúa concientemente.

No necesitas creer

Al pranizar el agua le estamos devolviendo su fuerza vital y luego podemos incluso programarla con más eficiencia con pensamientos de amor, unidad o lo que tú desees; una vez realizado esto, y con una predisposición abierta de nuestra parte, la bebemos pidiéndole su bendición e invitándola a que se asimile a nuestros tejidos coloreándolos de aquello que intencionamos.

Simplemente experimenta sin expectativas. Verás una capacidad acrecentada de tu organismo liberando toxinas con mayor regularidad de deposiciones y acrecentado caudal de orina. No te asustes si experimentas una pequeña crisis curativa que se manifiesta con granos en la piel, una diarrea, dolores de cabeza o algo similar; simplemente se trata de tu cuerpo revitalizado que quiere desprenderse de las escorias que ha acumulado por el consumo de medicamentos químicos, alimentos industrializados, contaminación ambiental o una vida sedentaria.

Bebe agua pranizada, vitaliza tu vida.

Pablo de la Iglesia

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¿Es realmente peligroso el ácido fítico?

¿Es realmente peligroso el ácido fítico?

¿Es el ácido fítico un antinutriente o un súper nutriente?

El ácido fítico es rápidamente señalado como un antinutriente y eso aleja a muchas personas de alimentos verdaderamente saludables.

¿Pero es verdaderamente así? ¿Realmente deseamos evitar por completo el ácido fítico? ¿En qué se basa esta creencia? ¿Cuál es su origen? ¡Permitamos que el conocimiento nos ilumine el camino que transitaremos con sabiduría!

El ácido fítico bajo control

Comencemos con un consejo práctico que nos aliente a seguir consumiendo alimentos saludables -¡muy saludables!- como las legumbres.

Un secreto para la cocción de las legumbres y neutralizar el efecto del exceso de fitatos que provocan que nos caigan algo indigestas e interfieran en la asimilación de algunos minerales, es dejarlas en remojo durante unas ocho a doce horas y luego cocinarlas bien con algún trocito de alga kombu, ya que ayuda a ablandar su piel y mejorar su digestibilidad. ¡Listo, ya no debe preocuparnos este «peligroso antinutriente» en las legumbres! ¿Cuánto lío por nada verdad? ¿Cuantas gallinas pavoneándose y cacareando como si lo que estuvieran diciendo fuera realmente importante? ¡Pero sigamos que esto se pone interesante!

¿Desde cuando tratamos a nuestros aliados como enemigos?

Yo creo que desde que la ciencias de la medicina, la farmacia y la nutrición se han vuelto un apéndice de un monumental negocio cuyos postulados no deben contradecir sus intereses egoístas. ¡No le demos más vueltas! Con los gases que nos pueden provocar y todo, hasta un niño se da cuenta que un guiso de legumbres es algo saludable de principio a fin.

La presencia ácido fítico y sus supuestos efectos negativos, es algo que se ha exagerado y desvirtuado mucho; a veces por ignorancia comprensible pero siempre violando el sentido común. Otra vez, el asunto no parece ser cuestión de todo o nada, sino de equilibrio. Y ahora sí, los gases que nos provocan pueden ser las señales que nos marcan nuestro límite, pero con una alimentación adecuada que favorezca la colonización intestinal por una microbiota saludable, este podrá extenderse razonablemente.

«Básicamente, si masticas tu comida y hay algo de metal flotando  y algo de ácido fítico flotando alrededor, pueden interactuar entre sí; si lo hacen, el ácido fítico se unirá al metal como un imán, convirtiéndose en fitato, y puede que se deseche en lugar de absorberlo», de acuerdo a Trevor Kashey, Ph.D., nutricionista y bioquímico de Ohio (USA).

Ahora, ¿de donde nace la creencia, tal como aún se afirma con insistencia, pueden disminuir la biodisponibilidad de minerales como el calcio, el hierro o el zinc? Lo explica Felix Grases en un reportaje para la revista Discovery Salud:

“La verdad es que habría que recurrir a la frase de Paracelso: ‘Nada es veneno ni nada es saludable: todo depende de la dosis’. Si usted tomara grandes cantidades de fitatos pero no en su forma natural de sal calcicomagnésica sino en su forma de sal sódica que es lo que se hizo en los años cuarenta del pasado siglo XX, entonces sí podría tener algún problema de absorción de minerales importantes pero esas dosis jamás se toman en una alimentación normal. En eso radicó el error de la investigación de la época. Piense que entonces todo se ensayaba con dosis muy grandes. Y en investigación las dosis son muy importantes. Además empleaban, insisto en ello, una sal no natural. Y de ahí esa falsa creencia que aún hoy se sigue arrastrando”.

¡El ácido fítico, libre de culpa y cargo, ya puede deambular libremente en nuestros platos saludables! Qué gracias a el, ahora serán más saludables. Seamos racionales, en los niveles que se encuentran en los frutos secos, los cereales y las legumbres, y en las formas y cantidades que los comemos, es muy difícil consumir demasiado; en cambio, dada la comida ultraprocesada que abunda en las mesas de todo el mundo, lo que debería preocuparnos es la ausencia de ácido fítico en las comidas.

La cuestión realmente no es importante si tenemos una dieta balanceada en la que nuestro cuerpo obtiene los nutrientes perfectamente armonizados por millones de años de inteligencia evolutiva en acción; tal vez, perdonarán una cierta dosis de cinismo conspiranoico, el asunto fue sobredimensionado con objeto de favorecer la venta de productos refinados y ultraprocesados. ¿O acaso el comportamiento de la industria alimentaria ha sido siempre inocente y jamás han tenido la intención de manipularnos?

¿Qué dice la ciencia sobre el ácido fítico?

Por suerte, nuestro actual entendimiento nos ayuda a dejar atrás una superstición dañina con supuesto aval científico. Pero ojo, el actual sigue siendo un eterno punto de transición: aún somos muy ignorantes en relación a lo que nos queda por develar, nuestro camino es seguir aprendiendo y tomar lo que sabemos con prudencia. ¿Vale? Por supuesto, si tienes que asumir una incertidumbre, el camino recorrido hasta aquí nos dice que es mucho más probable obtener una diferencia si seguimos lo que nos dice nuestra observación de la naturaleza y el sentido común.

En un artículo de Marzo del 2009 de la revista Discovery Salud, “La importancia de consumir cereales, legumbres, frutos secos y semillas”, podemos leer lo siguiente:

“Un equipo de científicos de la Universitatde les Illes Balears dirigido por el catedrático Félix Grases ha aportado una razón más para el consumo regular de cereales, legumbres, frutos secos y semillas: la presencia en esos alimentos de ácido fítico, sustancia indispensable para el organismo ya que previene la formación de cálculos renales y la aparición de cardiopatías, diabetes y algunos tipos de cáncer como los de colon y mama. El ácido fítico tiene propiedades antioxidantes e inmunológicas y en la cantidad adecuada ayuda a eliminar sustancias tóxicas de la sangre. Es importante pues ingerir cotidianamente alimentos que contengan ese nutriente pues nuestro cuerpo no lo produce por sí sólo y cuando dejamos de ingerirlo diez días las reservas de fitatos bajan a niveles casi indetectables.”

“Comer de forma habitual legumbres -judías, guisantes, lentejas y garbanzos- sin grasa saturada- puede ayudar en casos de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares.”

Y justamente, uno de los aspectos que vuelven a las legumbres una de las protagonistas para cultivar salud hoy en día, son los fitatos, moléculas tradicionalmente desacreditadas como antinutrientes por los nutricionistas de la vieja escuela:

“Hay que decir que una de las claves de los sorprendentes efectos positivos que sobre la salud tienen las legumbres se encuentra en el fitato o myo-inositol hexafosfato, singular molécula que se encuentra en concentraciones elevadas en las legumbres así como en los cereales, los frutos secos y las semillas en general en forma de una sal insoluble conocida como fitina que supone el mayor aporte de fósforo durante la germinación. Es decir, los fitatos están básicamente en las semillas pues en el tronco, las hojas y los frutos su presencia es prácticamente indetectable”.

Beneficios del ácido fítico

Las recientes investigaciones reivindican el papel de los fitatos y se les atribuye valiosas propiedades tales como:

  • Prevenir la formación de cálculos renales y las calcificaciones cardiovasculares.
  • Aliviar y prevenir la diabetes y ciertos tipos de cáncer (como los de colon y mama).
  • Quelante natural que favorece la expulsión de metales pesados en el organismo.
  • La investigación indica que los fitatos también protegen del déficit de masa ósea en mujeres postmenopáusicas.

Dados los nuevos conocimientos, digamos ahora con firmes argumentos que el ácido fítico necesariamente debe obtenerse de los alimentos ya que nuestro organismo no lo fabrica y sus reservas naturales se agotan en periodos muy cortos.

Legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas son alimentos que, después de las frutas y verduras, constituyen los grupos alimentarios de mayor importancia; sin embargo su consumo está prácticamente ausente en las mesas del occidental promedio que se alimenta básicamente de ultraprocesados, carnes y lácteos -alimentos indeseables u opcionales- que crean fuertes desequilibrios en nuestra ecuación nutricional.

Como ingerir los alimentos con fitatos

Los alimentos que aportan ácido fítico deben ingerirse en forma moderada y regular; de acuerdo a Felix Grases:

“La cantidad a consumir recomendada es sencilla. Basta tomarse un buen plato de legumbres más de una vez a la semana. Ahora bien, las legumbres no deben conservarse mucho tiempo en líquido. Porque cuando se cuecen parte de los fitatos se pierden. Así que deben consumirse como mucho a los dos días de cocerse. Si se conservan más tiempo con líquido se van hidrolizando.”
“Obviamente lo ideal es consumirlas inmediatamente después de cocinarlas. De forma periódica cada muy pocos días porque hemos visto que al mes las cantidades remanentes bajan en el organismo un 50%. A mi juicio lo ideal sería consumirlas dos o tres veces por semana”.

Las legumbres no son la única fuente de fitatos, como se ha señalado, también los encontramos en las semillas y los cereales integrales; mi punto de vista, en especial porque nuestros conocimientos de nutrición apenas están en pañales con todo lo que tenemos por descubrir por delante, es que busquemos su aporte en diversas fuentes.

Con todo, insisto en el consumo moderado y regular de legumbres, son un alimento subvalorado. Agenda los siguientes artículos para leer más tarde:

Consejos para una buena alimentación

Mantenerse en línea con lo que nos da la naturaleza con la menor intervención de manufactura y consumir alimentos frescos, vivos e integrales basado en un eje de frutas, hortalizas y frutos secos, con cantidades menores de cereales y legumbres, nos estaría indicando un camino seguro.

Luego tenemos huevos, lácteos y carnes que son opcionales y el sentido común dice que deben mantenerse en niveles bajos o moderados según los escenarios. 

Buena respiración, adecuada hidratación y actividad física en contacto con la naturaleza, completarían los pilares de un buen programa de salud.

Esta es una autopista ancha que puede estrecharse un poco si elegimos alguna filosofía en particular; los caminos posibles son muchos, pero hay leyes de la naturaleza inapelables que si no las respetamos, antes o después, se harán sentir sus consecuencias.

Como consejo final diría que, si optamos por un camino más estrecho, debemos hacerlo con más responsabilidad, informándonos a través de referentes probos y experimentados; recordemos que el camino tiene rectas, curvas, partes bien pavimentadas y otras en mal estado, necesariamente debemos cambiar de marchas si no deseamos tener un accidente. 

¡Qué tengas un viaje de crecimiento lleno de buenas experiencias!

Pablo de la Iglesia

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¿El veganismo puede salvar al planeta?

¿El veganismo puede salvar el planeta?

El veganismo puede salvar al planeta, también puede destruirlo. Y lo mismo ocurre cuando optamos por un estilo de alimentación omnívoro.

¿El veganismo puede salvar al planeta? Pienso que el secreto, más allá de nuestro estilo alimentario elegido, es desarrollar una cultura regenerativa.

Me encanta el veganismo como recurso; en mis libros siempre lo he recomendado como una de las mejores alternativas para cuidar la salud.

Pero me entristece cuando se hace de ello una religión basada en dogmas típicos, absurdos e incuestionables.

Uno de ellos, que circula con fuerza, es:

El veganismo puede salvar al planeta del calentamiento global.

Esta es una verdad a medias y, si la tomamos literalmente, únicamente cambiaremos un monocultivo mental por otro.

Hay que estar atentos al discurso que normalizamos, de lo contrario, nos libraremos de unas creencias para caer presos de otras.

Es posible, por supuesto, que el veganismo puede salvar al planeta. Especialmente cuando se practica un veganismo que abraza también la búsqueda de la salud. El diseño de la naturaleza ha dispuesto que salud y ecología vayan de la mano.

Lamentablemente, con frecuencia no es así y es tan solo una mirada apresurada e improvisada.

No hay verdad, tan solo percepción

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables para establecer contrastes.

Si estás dando los primeros pasos debes preguntarte:

  • ¿qué veganismo?
  • ¿comparado con qué? 

No te voy a mentir, personalmente me planteo una alimentación consciente y estas preguntas no son más que un ejercicio, casi un entretenimiento.

Sin embargo puedo observar que para muchas personas son muy importantes; necesitan protocolos, aún no están preparados para el libre albedrío.

Si dejas de identificarte con una filosofía puedes buscar las respuestas con integridad de acuerdo a valores personales identificados y en tu propia escala; ellas llegarán y en muchas ocasiones serán diferentes según los escenarios diversos que te toque ir viviendo.

Si realmente aún deseas abrazar el veganismo por razones filosóficas, perfecto. Tan solo ten presente que no tienes necesidad de justificarlo científicamente y mucho menos con hipótesis mezquinas e interesadas.

Tan solo eliges que no deseas comer animales y punto.

Ahora bien, si lo que buscas es proteger a los animales, el asunto es diferente.

Si desayunas leche de soja con galletitas industrializadas, la diferencia no está en los animales sino en cuales animales. Es decir: los que te comes, los que mueren para producir lo que comes, los que mueren por los desechos de lo que comes.

¿Comprendes la diferencia?

Únicamente buscamos cómplices. Y compartir la culpa.

Y no estoy juzgando, únicamente planteando el asunto como es.

Ignominiosos ultraprocesados

Los ultraprocesados son más dañinos para el planeta, la salud y los animales que comer un huevo agroecológico o carne de pastoreo.

En «La confusión vegana» hemos visto que el veganismo vacío de razón y cuestionamiento, puede ser otra forma de destrucción debido al consumo de alimentos ultraprocesados y sus desechos.

El veganismo puede estar edificado sobre hábitos desastrosos para la salud si optamos por ultraprocesados. Además encontramos que son contaminantes para el planeta por sus envases descartables y pésimos para los animales que los confunden con alimentos o son atrapados por ellos.

¿ Si o no?

Definitivamente, un churrasco de carne regional de pastoreo con ensalada y un vaso de agua con limón es mucho más sano para el cuerpo, el planeta y los animales que una milanesa de soja Granja de Sol con mayonesa Hellmans Coca Cola Zero. ¿O no?

Todos alimentos muy veganos y que muchos practicantes en modo secta celebran mientras hacen un escrache a unas familias que comen tranquilamente en una parrilla de Buenos Aires.

No, no es una perogrullada, nada más navegar un rato por las redes sociales para encontrarse con gente a raudales que abrazan estos hábitos y tienen un insoportable discurso moralizador y despreciativo contra los «abominables comedores de carne».

Comportamiento anormal seguramente predispuesto por carencias de B12, ácidos grasos esenciales y otros nutrientes escasos en sus dietas ultraprocesadas.

¿El veganismo puede salvar al planeta? En este caso, NO.

Esclavos de nuestras creencias

Podemos comer de muchas maneras y estar saludables, pero no podemos vivir comiendo ultraprocesados y tener buena salud.

Estos pensamientos son tan reduccionistas como aquellos que todavía insisten en que si no comemos carne o derivados animales nos faltarán proteínas, hierro, B12 o vaya a saber que.

Ya sabemos que tanto la producción animal como vegetal a escala industrial, sin consciencia ambiental y al servicio del consumismo zombi, son las puertas al desastre.

Entonces, ¿el veganismo puede salvar al planeta? SI. ¿Y a destruirlo? TAMBIÉN.

¿Puede el consumo de carne contribuir a destruir el planeta? SI. ¿Y a regenerarlo? TAMBIÉN.

Es una cuestión de enfoque productivo y actitud de consumo; en absoluto una guerra de fanáticos procurando imponer sus medias verdades.

Por eso afirmo que hay una guía trascendente a estas visiones: CULTURA REGENERATIVA.

Cultura regenerativa

La cultura regenerativa es una cuestión de actitud ante la vida que no se limita a nuestra forma de comer.

Simplemente, para despertar el sentido crítico y racional, veamos que hay formas de ser omnívoros que son mucho más sustentables y compasivas. De manera particular si miramos lo que más importa: la tierra como un organismo único e indivisible.

No se trata de seguir siendo parásitos que comen carne o que comen vegetales, se trata de dejar de ser parásitos del planeta.

Para ello hay que subirse a una verdadera escalada virtuosa de consumo evolutivo que habilite una cultura regenerativa del medio ambiente.

Les dejo una conversación entre el Dr. Mercola y Joel Salatin, autor del libro «Esto no es normal». Sin intención de convencer de algo, simplemente para pensar y abrir nuestras cabezas para que funcionen mejor.

Concluyo el artículo sin concluir mi pensamiento

Entonces, ¿el veganismo puede salvar al planeta?

El veganismo bien entendido es una valiosa herramienta para salvar al planeta, definitivamente no la única y no siempre.

Hay otros modos de hacerlo y bienvenidos sean todos, porqué si hay algo que fortalece el jardín de la vida es la diversidad .

El secreto más importante está en los alimentos frescos e integrales.

Mejor si son agroecológicos.

Y aún más si son regionales.

La mirada que nos brinda el concepto de cultura regenerativa puede ser de gran ayuda para discernir con más eficacia.

Pablo de la Iglesia

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La confusión vegana

La confusión vegana

La confusión vegana aporta más a la confusión de siempre que veganismo transformador y evolutivo.

En los últimos tiempos, la sociedad se ha visto afectada por la polarización y el surgimiento de nuevas formas de fanatismos. Resurgen los extremismos por doquier y los estilos de vida potencialmente saludables también se han visto contaminados por esta anarquía ideológica; anarquía ideológica que, en lugar de trascender las grandes ideologías y expandir la consciencia, nos tiende a focalizar en reductos más pequeños y excluyentes.

Vemos también la exacerbación de una manifestación de una subcultura vegana que ha apelado a metodologías de escrache a quienes eligen un churrasco, un huevo o una pizza. Una minoría ruidosa y desagradable, pero una minoría al fin.

Si analizamos en detalle los hábitos de estas personas, en general no son auténticos veganos; a lo sumo meros creyentes en un ídolo que no conocen y al cual le rinden culto con oraciones y tributos de leche de soja ADES, galletitas OREO y otros desechos de la industria alimentaria.

El veganismo debería estar enfocado en crear salud; es completamente ridículo rendirle culto a alimentos que fomentan la destrucción planetaria.

¿Esto es realmente compasivo?

Pensando en la confusión vegana, se me ocurre una pregunta para los comedores de milanesas de soja transgénica y mayonesa Hellman’s «sin ingredientes animales»:

¿Cual es el propósito de salvar una vaca, un pollo, incluso el embrión de un pollo, si con esos hábitos se destruye la Madre Tierra que es la forma de vida que nos sustenta a todos?

La confusión vegana

¿Esto es vegano? Yo diría que aquí no te comes directamente un animal, pero si incluimos al veganismo dentro de las corrientes naturistas y su espíritu armonioso con la naturaleza, definitivamente no lo es.

Separando la paja del trigo

Entonces: es vegano pero no es naturista. Es vegano pero no es sano. Es vegano pero no amigo del medio ambiente. Y, si lo miras bien: es vegano pero no es compasivo con los animales.

Yo no tengo interés por juzgar ningún comportamiento, simplemente poner las cosas en su lugar y desacreditar argumentos de fanáticos portadores de una supuesta superioridad moral.

Sobre esto nos hemos explayado un poco más en ¿El veganismo puede salvar al planeta?

Comerte una ensalada de vegetales frescos producidos por ti o adquiridos en la verdulería, es naturista y vegano.

Comerte un churrasco o un huevo de gallina feliz, es naturista y constituyen alimentos que definitivamente pueden entrar o no en un enfoque terapéutico de naturopatía alimentaria. Especialmente si el churrasco es producido dentro de un sistema de agricultura regenerativa como la que propone Joel Salatin en su libro «Esto no es normal» (Diente de León).

¿Ultraprocesados veganos?

Comerte una Hellmann’s de la refinería industrial no le aporta nada a tu organismo. Sus desechos van a contaminar mares y ríos dañando la integridad de los animales marinos. Dañan la tierra y comprometen la integridad ambiental por décadas.

Los ultraprocesados no tienen nada que ver con el veganismo, el espíritu naturista, la conciencia ambiental y el respeto a la naturaleza -la madre de todos los animales que los veganos pretenden proteger-. ¿Es vegano? Puede ser si consideramos vegano a quien no se come un animal y lo exculpamos del impacto de sus desechos. Es vegano pero desprovisto de todas las buenas virtudes del buen veganismo.

Este posteo tuvo más de 1100 «me gusta», muchos más que otros en el mismo grupo de Facebook. Esto que indica que la percepción distorsionada está muy extendida, no es un hecho aislado y debe ocuparnos seriamente a los que trabajamos por el equilibrio mancomunado de la salud y el medio ambiente.

La confusión vegana

Alimentación consciente

Repito, no es mi intención hacer un juicio de valor sobre este comportamiento; cada uno coma que coma lo que quiera.

Simplemente digo: esto es dañino para la salud, aún más para el medio ambiente y dista de ser compasivo con los animales.

Mucho más dañino que un churrasco de pastoreo, agroecológico y de producción regional. ¡Pero mucho más! Y si ese churrasco es consumido por personas conscientes que valoran la calidad por sobre la cantidad, ¡mejor aún!

Frugalidad y calidad es una excelente fórmula para mejorar la salud, cuidar el planeta y ser respetuosos con toda la vida.

Luego, se vegano, macrobiótico, paleolítico, ¡lo que quieras! Encontrar nuestro mejor estilo alimentario es un hermoso desafío en el que me encanta acompañarte.

Con comida sana y de verdad. Y sin ninguna pretensión de superioridad moral.

Si te cuida a ti, cuida al planeta. Si cuida al planeta, nos cuida a todos los que vivimos en el.

Pablo de la Iglesia

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Espirulina, B12, veganos

Espirulina, B12, veganos

¿Es la espirulina una buena fuente de B12?

La vitamina B12 (o cobalamina) es la vitamina cuya obtención más ocupa a quienes realizan dietas veganas puesto que es complicado encontrarla en alimentos de origen vegetal.

Sin embargo la espirulina es una excelente fuente de B12 y va muy bien con este estilo de vida.

Polarizaciones absurdas en torno a la espirulina

En algún momento se ha cuestionado su biodisponibilidad en el ser humano dada la existencia de una molécula análoga a la B12 que interfiere en los valores de análisis y esta presente en esta microalga.

Sin embargo, los estudios científicos específicos han determinado la presencia de al menos 20 a 40% de la B12 biodisponible para el ser humano sobre el total de las moléculas de la familia de la B12 presentes en la espirulina.

El asunto está resuelto y con tan solo uno o dos gramos de espirulina se cubren las necesidades de la misma.

En todo caso, no es necesario hilar tan finito y podemos agregar uno o dos gramos más para mayor seguridad; al menos durante algunas semanas en varios periodos de choque suplementario.

Como vemos, no hay verdad en los extremos y, como es frecuente en la ciencia de la nutrición, no se trata de todo o nada.

Otras fuentes de pequeñas dosis de B12

Agreguemos que, aún en las dietas más estrictamente veganas, hay otras fuentes potenciales de B12.

Citamos el miso, la salsa de soja, algunas setas como el shiitake y la melena de león, las conservas vegetales fermentadas con ácido láctico como el chucrut o el kimchi, algunas variedades de levadura dietética o el alga chlorella.

Amén de un intestino saludable, por supuesto, que luego de una dieta vegana bien hecha durante un tiempo, empezará a producir pequeñas cantidades de la vitamina.

¡Ojo! Siempre hablamos de una dieta vegana saludable, o sea naturista; el veganismo supermercadista que es altamente tolerante con los ultraprocesados es una cultura para el desastre total. ¿Se entiende, verdad?

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En cualquier caso, algunas personas que han vegetarianizado la dieta están dispuestas a aceptar sin ningún conflicto el consumo de dos o tres huevos a la semana o incluso una cucharada diaria de polen; esto ayudará a cubrir toda la necesidad de B12 y es un refuerzo muy importante que brinda un margen de seguridad.

Eso si, enfatizo que, si vamos a comer huevo para aprovechar sus valiosas propiedades sin adquirir las consecuencias negativas de los excesos típicos, estos tienen que ser de producción orgánica proveniente de gallinas de pastoreo.

Caso contrario recomiendo evitarlos, fortalecer la estrategia anterior y, eventualmente si necesitamos hacerlo para nuestra tranquilidad, consumir un complemento de B12 de buena calidad, aumentar la cantidad de espirulina o ambas.

Suplementos de B12

¿Y porqué no lo solucionamos fácilmente con un suplemento? No tengo ningún problema con los suplementos de síntesis, de hecho tengo unos cuantos sobre mi escritorio y los tomo gustoso como complementos de mi estilo de vida saludable o con fines terapéuticos.

El punto es, que si a priori aceptamos que es imposible obtener B12 de fuentes vegetales naturales, debemos asumir que el veganismo estricto no es un estilo de alimentación para el que nos haya preparado la evolución. ¡Pero definitivamente no es así!

A esto agrego que el conocimiento que tenemos es limitado, seguramente hay algunos otros aspectos que tenemos descubiertos y ponemos en riesgo nuestra salud. Mi premisa es que si la naturaleza no brinda un soporte integral de mínima, nuestro enfoque no es adecuado.

Por supuesto, no tengo respuesta definitiva y cada uno debe elegir donde pararse en función de la información.

Yo he sido vegano muchos años y me ha ido bien tomando altas dosis de espirulina; he sido vegetariano y me ha ido muy bien también; y hoy tengo un estilo de alimentación consciente que procura hacer lo mejor posible con los alimentos disponibles y me sigue yendo bien.

No creo que haya una forma mejor o peor, cada enfoque tiene puntos fuertes y puntos débiles, pero en todos se puede elaborar un programa saludable.

Es decir, el de la B12 y los veganos es un tema que amerita cierta atención pero de ninguna manera el dramatismo habitual que algunos sectores de la vieja guardia sanitaria intentan promover con viejas supersticiones que solo conducen al miedo y la parálisis. ¡Estemos tranquilos y elijamos alimentos reales con variedad dentro de nuestro estilo de vida!

Productos recomendados

Los siguientes productos son algunos de mis preferidos para el mercado europeo; en caso de no acceder a ellos por vivir en otras regiones, servirán de referencia para adquirir versiones locales en dietéticas.

  1. Espirulina ecológica en polvo Anastore
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  3. Espirulina ecológica premium Aldous Labs
  4. Espirulina orgánica en polvo My SuperFoods

Pablo de la Iglesia