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Suecia es el primer
país a prometer la total abstinencia de petróleo y está creando lo que
denomina una “sociedad de bienestar verde”
Antes
de 2020, Suecia aspira a convertirse en una economía prácticamente
libre de petróleo, una medida audaz que requerirá la colaboración de
ciudadanos y empresas
Suecia ya es un líder
europeo en materia de energía verde y obtiene del 26 por ciento de su
energía de fuentes renovables, comparado con el promedio europeo del
seis por ciento. Durante la última década, gran parte de los sistemas
de calefacción se han convertido a energías neotermales para
aprovechar la abundancia del calor natural y reducir la demanda de
combustibles importados.
“Un país libre de combustibles fósiles nos aportaría enormes ventajas,
y entre las más importantes sería la disminución del efecto de cambios
en el precio del petróleo”, dijo el ministro sueco encargado del
desarrollo sostenible, Mona Sahlin. “Cada vez más países reconocen la
problemática de los combustibles fósiles. Suecia tiene la oportunidad
de convertirse en un modelo a seguir y un factor de éxito en los
mercados exteriores para las soluciones alternativas”.
El gobierno sueco espera lograr sus objetivos mediante un enfoque que
integra todos los aspectos del consumo de petróleo. Las empresas cuyas
emisiones de carbono sean altas deberán pagar un impuesto especial y
se concederán subvenciones a las que decidan utilizar energías
limpias. Los residentes que utilizan coches con motores de biodiesel
estarán exentos de determinados impuestos de circulación, además de
beneficiarse de los precios más baratos del combustible limpio.
Hace años que Suecia empezó a aplicar políticas éticas en beneficio
del medio ambiente y comenzó a cerrar sus centrales nucleares en 1980.
Esta nueva medida radical responde al encarecimiento del petróleo y
las pruebas cada vez más claras del calentamiento de la atmósfera. “Si
no hacemos nada, o si esperamos demasiado tiempo, la transición podría
resultar brutal y costosa. Estaremos obligados a adaptarnos a las
circunstancias con menos posibilidades de maniobrar”, dijo Mona Sahlin.
“Pero si anticipamos el problema, la transición hacia tecnologías
nuevas, limpias y eficientes podría ser menos complicado, sin afectar
los progresos logrados en los ámbitos económico y social”.
Aunque Suecia es el primer país que fija un objetivo tan ambicioso,
otros países tienen planes para reducir el consumo de los recursos
limitados a largo plazo. Hace unos meses, incluso el presidente de los
EE.UU. habló de la “adicción” al petróleo de su país. Islandia
pretende convertir todos sus vehículos a combustibles limpios y el
Reino Unido quiere generar el diez por ciento de su energía mediante
fuentes renovables en el 2012. Aunque algunas de estas promesas son
modestas, demuestran un mayor conocimiento por parte de los gobiernos
de las implicaciones si seguimos utilizando combustibles fósiles, y el
primer paso en un esfuerzo internacional para combatir el cambio
climático.
Fuente:
www.holistika.net
Traducción del artículo de Sam Rawlings
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www.positivenews.org.uk
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